lunes, 26 de enero de 2009

No se dijo nada de lo que fue de esas parejas que admiramos por su valentía después de que huyen juntos lejos de las convenciones.

Tras esa noche luminosa, incandescente que pasan juntos contemplando la luna reflejada en sus pieles, tostando sus almas con sus manos, imaginando que el principio y el fin está en esa habitación color pistacho, se marchan lejos y Hollywood nos dice "The end" y nosotros decimos "Oooooh". Pero nadie nos dice qué es de ellos. Se hizo una referencia en una obra de teatro. No nos da buenas espectativas, por cierto.

Se conocen hace poco estos amantes y se han enamorado como bengalas chisporroteando. Mirad qué breve es su vida. Las manos de él, antes fuertes, resultan ahora infantiles. Los chistes de ella, tan agudos, ya le cansaban a él antes de ver el ombligo de ella.

Pero quizá es mejor así, por supuesto, o el idealismo habría muerto nada más abrir la puerte de ese cuarto color pistacho. Y, sobre todo, qué buen sabor de boca nos deja que nos suceda esto a nosotros y salir de ese cuarto con una amplia sonrisa y a nuestra pareja asida para siempre de la mano.

1 comentario:

U.B dijo...

Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Precioso. Qué difícil es para la gente ser normal y dejarse llevar.