jueves, 5 de febrero de 2009

Estrenando poemario

Te lo debo todo.
El insomnio.
Las ojeras.
Las ganas de morir,
también las de que tú te mueras, por qué no.
No poder ver tu firma escrita.
No poder escuchar tu voz a menos de diez metros.
Caminar junto a la pared para no perder el equilibrio
como el bebé que aprende a nadar con su madre,
pero huérfana.
Todas las pérdidas de fe.
Todas las ganancias en arena.
El destrozo hecatómbico de jerséis y recuerdos.
El tiempo en blanco.
El tiempo en negro.
El hecho de que los hombres dejaran de ser hombres.
Convertirte en dios.
Convertirme en dos.
Ya ves, te lo debo todo,
pero calma:
no pienses siquiera

en qué me debes tú.

3 comentarios:

U.B dijo...

Qué hija de puta. Estás últimamente que te sales.

A ver si nos vemos prontito, ¿eh?

megat dijo...

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josemoya dijo...

Magnífico final el del poema. Y magnífico comienzo el del poemario.