viernes, 20 de marzo de 2009

CONVERSACIONES EN LA TERRAZA (XV)

-¿Qué es eso Peter?
-¿De qué me hablas, buen amigo Matt?
-De eso que tienes entre tus manos.
-Pero... no tengo nada, Matt.
-Oh, bueno, es cierto, como ente literario que eres es imposible que tengas nada hasta que el narrador decide que tienes algo, y aquí, mi amadísimo Peter, yo soy el narrador.
-Matt, me temo que nuestra acotadísima vida reducida al frame de estas conversaciones está siempre subordinada a Fernando de Rojas y a Unamuno.
-Y a Sócrates, Peter, y a Sócrates.
-Entiendo, Matt, la cara que has puesto al decirme eso es ignorada por todos hasta que yo describo barra narro lo que veo.
-Efectivamente efectivo, inocuo Peter.
-Y de la misma manera yo no tengo nada en las manos hasta que tú barra el narrador decidís que lo tengo.
-Así es.
-¿Y ya lo tengo entre mis manos?
-¿El qué?
-Lo que se supone que debo tener y por lo que me preguntaste antes.
-Antes y después son conceptos relativos. Pero sólo una paradoja por día, Peter, no creo que tu cerebro dé para más. Así que te responderé raudo cual gavilla al viento.
-Te escucho a pesar de tus insultos.
-Así pues te diré que ya tienes entre tus manos el objeto necesario para continuar nuestra conversación y salir del atolladero de planicie en el que nos encontramos.
-Pocos saben la dura vida que llevamos, Matt. Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto...
-No ser nada no te da derecho a plagiar a nadie, mi ilegal Peter.
-¿Hasta qué punto alguien que no existe puede plagiar?
-Te diré algo y quiero que me escuches bien: todo lo que hagas y sea aquí escrito será hecho, para bien o para mal.
-Supongo que sería demasiado pedir que me suministraran un hijo.
-Los hijos no se suministran, Peter querido, sino que se proveen.
-Aunque no se prevean. Podríamos hacer como si lo que tengo en mis manos fuera un bebé.
-¿Y esa perra gata de tener un hijo? No es un niño lo que tú ahí tienes.
-Pero ¿qué es, Matt? ¡Acaba con esta espera!
-Me resulta difícil describirlo.
-Usa una metáfora, tú que sabes. Si fuera un árbol ¿qué sería?
-Quizá... sí, quizá sería un cerezo.
-Oh, interesante Matt. Y si fuera una comida ¿serían las cerezas?
-No, por cierto, ¿qué ridiculez es esa? Si fuera una comida sería entraña de vaca.
-¡Qué asco, Matt! No quiero tener eso en mis manos. Que el cielo me asista. Bien, si fuera un utensilio ¿cuál podría ser?
-Mmmmmm, un bocado de caballo.
-Oh, Matt, estoy harto.
-¿Ya estás harto? ¿Ya no quieres más de eso que tienes?
-No, Matt, ya no quiero más, estoy hasta el pelo rizado que tengo.
-Pues bien, Peter, si estás harto ahora lo usaré yo. Por fin, por fin...
-Me siento un poco engañado, Matt.
-Si fueras una comida, Peter, serías cordero.
-Siempre lo supuse.
-Pero yo te aprecio igual.
-Y yo a ti, mi amado amigo. Aún conservo la esperanza...
-¿...de tener un hijo?
-No... o sí, quizá un hijo me sea provisto antes de saber qué es el objeto que me ha sido arrebatado.

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