martes, 3 de marzo de 2009

Me convierto en cíclope cegado por tu fuego,
me engañas con tu vino bueno de reserva, reservado para mí
o para otra que te quiera meter dentro de su cueva.
En tu suma inasequible
soy la que va perdiendo el resto
en las paredes, en las bolsas de basura, entre las uñas.
Y los presos que tienes con la puerta abierta, presos
ciegos que no ven salida.
Sigo buscando la ecuación perfecta deslumbrante
que acabe con tu sensatez que me protege de mí misma sabiamente.

2 comentarios:

Gsus Bonilla dijo...

jelou hermana, que hace tiempo no sé de ti ni de vosotros,
espero que todo os vaya como poco superbien.

os puedo llamar cuasi-vecinos????

bsos y abrazos varios.

P.C no sé, pero mi madre dice que dos más dos son siempre siete u ocho,,, tengo 37 tacos y todavía no
alcanzo a comprenderlo

Andrés Rivas Santos dijo...

Una vez leí a un físico cuyo nombre no recuerdo que afirmaba que todo lo que no podía expresarse en términos de ecuación diferencial probablemente era magia. Igual es más la magia que la ecuación lo que hace falta en este caso.