domingo, 1 de marzo de 2009

POR EL PRINCIPIO

Entonces todo se hizo a tu medida
y adoptó tu forma
como si de un molde se tratara.
Y ya nada fue de nadie sino tuyo.
Los atardeceres de invierno se mancharon
al igual que el sonido del mar en la noche.
Espero el día menos tortuoso
en que se puedan recuperar las líneas del pasado
para conservar mi futuro
¿o quizá no hay futuro
para esta nueva mujer sin presente?
Porque los poemas de Bécquer
no es que de pronto me gustaran,
pero yo también creía en Dios
si te veía, si te veía y me mirabas.

1 comentario:

Marta Noviembre dijo...

¿Existen los moldes vitales? ¿También se rompen los moldes vitales? Y lo que es más intrigante, ¿te gusta Béquer? Esta y más preguntas espero sean resueltas en breve frente a un café y un proyecto de recital, algo olvidado pero aún vivo.

Besos