miércoles, 15 de abril de 2009

Yo creo que no me vais a coger viva
aunque sé que no voy a salir de esta.
Como Casimiro Parker con su armónica
me tiro por las antiguas vías del tranvía
por la Gran Vía inexistente de los brazos que me sueltan
calculando, calculando que no me haga demasiado daño, calculando
que tenga una buena caída suficiente para desmoralizarme
pero no para romperme la cabeza.
(como las nubes ¿las recuerdas?
tan Velázquez bajo Atenea)
Y mis súplicas se han oído
y me conceden lo que pedí,
a saber: una mirada cada quince días,
un beso en la mejilla en secreto,
agradecimiento tras mi entrega absoluta,
lástima alguna tarde,
ánimos antes del fin de semana.
Y me doy cuenta de que, de haberlo sabido,
habría pedido más.
Aunque, probablemente,
de no haberme conformado

nada me hubiera sido concedido.

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