viernes, 15 de mayo de 2009

CHICA ALBOROTADA

Ni mi tiempo externo (este siglo)
ni mi tiempo interno (esta edad)
tienen mucho que ver con lo que me gustaría ser
¿y no soy ya?
Ni me gusta ni me acaba de gustar esta época XXI,
pero he jurado reconciliarme en primavera viendo el mar
desde el Parque del Oeste, desde el balcón de un amigo
(que no existe)
apoyada en unos principios hipotéticos
con una vida hipotética.
Y es que ¿qué son tres mil, hablando en pesetas,
a cambio de la felicidad completa que aporta un revival?
Imperial surfers y movimiento de caderas,
un corte de mangas a la soledad y salir a escape, ¿no somos intrépidos?
(Y MUY LISTOS)
y aquella falda naranja muy corta,
la de los conciertos,
y las zapatillas de baile,
blue suede shoes que me ayudan a caminar al lado de cualquiera que lo quiera,
más de un paro cardiaco luna llena, gatito bueno,
y otro día que salvamos al mundo,
celebrar la vida a golpe de lágrima,
esquivar la muerte escondidos en la hierba.
Lástima que esta foto que presento
tenga un color desvaído y más bien mate
y le falte precisamente la mitad donde estaba mi figura,
precisamente la parte que se perderá para siempre (lástima)
y nadie podrá ver.

No hay comentarios: