viernes, 12 de junio de 2009

No sabían que sería el último,
pero lo fue.
Porque unas cosas se recuerdan y otras no,
porque dejaron que algo más fuerte los dominara por su bien,
porque la tranquilidad es lo más cercano a la neurosis
y porque la efervescencia es aire que vuela, volemos,
porque escribiré como si cada palabra fuera para siempre,
porque era un sujeto impaciente esperando a un agente pasivo
y porque las peripecias de la claustrofobia no suelen ser admitidas,
porque un día más o menos nublado veintisiete personas pueden más o menos morir,
porque si te fijas como pegamento con los ojos grandes verás,
porque quisieron nacer en otro lugar y otro lugar los admitió al morir,
porque las presencias suelen ser ausencias
y cogernos de las manos cuando miedo es salvación,
porque estamos siempre a mitad de camino entre nosotros y otra cosa,
porque tengo un temperamento que me muerde si no lo alimento
y si lo alimento, me muerde,
porque tengo más aire que pulmones
y más amor que corazón.
Porque no sabían que sería el último,
porque tal vez no lo fue.

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