jueves, 16 de julio de 2009

MANIFIESTO

Reivindicamos
nuestro derecho a hablar de todo tema interesante
que nos caiga entre las manos con quien se pueda.
Pelearemos
por la necesidad que tenemos
de decir a todo el mundo que es maravilloso.
Desde ahora
el único pecado será no amar
a semejantes y no semejantes
porque la diferencia es para nosotros
fuente de conocimiento.
Respetaremos
el silencio siempre y cuando
éste comunique algo.
No se cometerán más errores:
hemos decidido que no existe esa palabra
y que todo puede ser el comienzo de un camino.
Hablaremos a la cara suavemente,
haciendo comprender los movimientos,
dejando pocos a la suerte y muchos a la práctica.
Pedimos
no pensar mal de nada
manteniendo un pensamiento rousseauniano
en cada acto y palabra.
Finalmente, reclamamos un plural que no nos anule,
que deje circular las ideas,
una casa sin llave, o al menos,
con la llave en la puerta.

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