jueves, 13 de agosto de 2009

ATELIER

Me reduzco a la nada tras ver esas fotos en que una espalda me tapa el sol.
Me reduzco a la nada, todo se va parando, las tuercas rechinan, pero silentes.
Me reduzco a la nada y casi no respiro, pero no me doy cuenta
y en un momento dado tengo que suspirar
(es lo que ocurre con los deprimidos y con los asmáticos)
Me reduzco a la nada y sueño con la espalda,
con un olor barato y amargo que me tiene trastornada.
[ojosnegrosdeanimalespequeñosquemehacenllorar]
Me reduzco a la nada, a las hormonas dominantes.
Me reduzco a la nada, a la mínima expresión de vergüenza y remordimiento,
seiscienas toneladas de miedo que voy arrastrando, suspiro nuevo.
Me reduzco a tus manos, a tus palabras que reconozco mías, a que me mires,

y confirmo la transparencia que no me caracteriza porque no se me ve.
Me reduzco a la nada, al polvo de tristeza,
a algo menos importante que ni siquiera vale como poema.

No hay comentarios: