viernes, 4 de septiembre de 2009

CONVERSACIONES EN LA TERRAZA (XVI)

-Matt, hace tiempo que me asalta una duda.
-¿A mano armada, Peter?
-Diríase que sí, aunque es una duda barely legal.
-Escucha, Peter, no metas a post-púberes en mi terraza.
-Disculpa, Matt, pero ¿desde cuándo tienes las escrituras de la terraza?
-Creo que de esto ya hemos hablado muchas veces, mi querido, queridísimo Peter: en cuanto yo nombro algo aquí, así queda escrito y registrado.
-Perfecto, entonces: la casa es mía.
-Fenomenal, entonces deberás pagarme impuesto: yo soy el alcalde de la ciudad.
-¿Sí? ¿Y qué tal la vida política?
-Fatal, Peter, pero ¿qué te voy a decir yo que tú no sepas? Eres el primer ministro.
-Matt, Matt, espera, no sigas por ahí. Acabarás diciendo que eres la reina y, por tanto, siéndolo. Eso, además de crear un hueco nebuloso en el espacio-tiempo, no tiene mucho sentido siendo tú republicano.
-Ah, estimadísimo Peter, así qué fácil es inventarse una vida.
-Ciertamente. Pero, de verdad, no sigamos o en unos pocos minutos habremos agotado los años que nos quedan por vivir.
-Lógico: tampoco nos movemos de aquí para nada.
-Matt, siempre quejándote de tu fatum de personaje.
-Forma parte del oficio. Pero, Peter, aún no me has dicho de qué trata tu duda asaltadora de caminos.
-Oh, muy cierto, Matt, muy cierto. El caso es que he estado pensando en el hecho de que la montaña estuviera donde está el mar y el mar donde está la montaña. ¿Qué pasaría entonces?
-Vaya, Peter, me coges desprevenido, pero yo supongo que el resultado sería una montaña muy húmeda y salitrosa.
-Y con el mar... ¿qué pasaría?
-Quizá que estaría lleno de cordilleras. Complicaría su orografía sin duda.
-Interesante, Matt. Lo que no sé es si quedaría bien el mar en el sitio de la montaña y la montaña en el sitio del mar.
-Lo más probable es que no. Ya se sabe que la naturaleza es sabia y si puso el mar donde hoy está es porque era el lugar que mejor podía ocupar.
-Ya, Peter, pero cuantísimas veces se ha hecho caso omiso a la naturaleza y se ha inventado un nuevo uso para cosas que, de forma natural, tenían otro uso.
-Ilustra tu afirmación con un ejemplo, Peter.
-Pues por ejemplo, las lianas de la selva.
-Explícate, ¿cuál es el uso natural de las lianas selváticas?
-Pues el de hacer sopa, Matt.
-¿Y cuál es el uso antinatural que se le ha dado con el progreso?
-El de sopa de sobre.
-Es, sin lugar a dudas, una tesis descabellada y, por tanto, posible. En cualquier caso, amigo Peter, ya sabes que la fe mueve montañas.
-Ya, Matt, pero la esperanza es esa puta que va vestida de verde.

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