domingo, 27 de septiembre de 2009

Hay unas pocas cabezas morenas,
algunas con rizos, juntas y pensantes
(nunca en nada bueno
siempre es mejor que en nada)
y poca coherencia.
Una mala edad en un mal recipiente
que puede romperse. Y el caso es que resiste
la embestida de las drogas,
la depresión
lo que, desde los años 50, se llama juventud,
amalgama de publicidad y razón incipiente,
alienación de la expresión “para gustos los colores”
Hay unas pocas cabezas
con orificios de utilidad concreta
que no se están usando bien
con tal de experimentar emociones
en este supermercado de ciencia
hiperestimulante.

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