miércoles, 23 de septiembre de 2009

PARA MALOS DÍAS


La nocilla,
las cosas sencillas,
cereales de chocolate,
merece la pena repetir materia prima.
Saltar al vacío sin mover los pies,
las semillas, la jara pringosa,
comprender las oraciones subordinadas
o la estadística en diagramas.
Todos y cada uno de los mamíferos,
racionales o irracionales,
y algún que otro invertebrado.
Todo lo que queda por conocer,
el acorde La menor,
la miel de brezo,
ya se ha visto que lo dulce es importante.
La cebada y sus derivados,
todos los colores que hay en el color azul,
las siete de la tarde,
las seis de la mañana.
Las palabras ordenadas de cierta manera,
paradójicamente, el dolor.
El silencio clamoroso,
el viernes noche,
el verano saturado.
Las cosas sin sentido que nos elevan.
La pureza de una mano que no pide nada,
que no quiere nada, que no quita nada,
que apenas si toca y deja huella.
Todo esto
nos salva
de un seguro suicidio.

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