viernes, 30 de octubre de 2009

CONTEMPLACIÓN

Empieza a parecer imprescindible
tener cacharreo, musiquita, en este acto de desnudez pública.
Dice mi amiga que enfrente siempre estás tú,
qué suerte,
en mi frente estoy yo,
y me gusta, claro que me gusta.
Y esa es mi condena.
Empieza a parecer muy lógico tenerme segura y dispuesta.
Y no.
Aunque sí.
Dice mi amiga que todo está conectado.
Y ahí le daré la razón
porque alguna canción es un roedor blanco y tierno
y el hijo que quizá jamás tenga.

Empieza a parecer imposible un poco de orden, hablar más claro
y todo, todo lo que hoy oigas y veas
habrás de olvidarlo, archivarlo.
Te dejo de albacea para cuando muera,
que no será hoy,
aunque sí.
Se hace incomprensible toda mi vida
si la reduces a subidas, bajadas, ojos amplios
y al final no hay mucho más, ya lo sé.
Como un libro de autoayuda ya anticuado,
como un elogio al arrastrarse a la altura de los cielos.
Es una triste alegría desear tanto
cinco minutos en barandilla negra.
Y allá a su frente, Estambul.

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