viernes, 23 de octubre de 2009

DISCUTÍAN

Se querían, sabedlo.
Vicente Aleixandre

Discutían sobre el menú, sobre la vida (no se atrevían a hacerlo sobre la muerte), sobre la ropa, sobre los celos... Siempre ella concentrada sobre sí misma, las gafas bajas hasta la punta de la nariz, esas gafas pequeñas y rojas. Siempre él mirando entre serio y sonrisa (ella, que lo había observado mucho, era de las pocas personas que comprendía a Da Vinci) Discutían sobre los niños, sobre la decoración, sobre el azar y el destino, sobre las causas y los efectos. Lloraban a veces. Muchas se abrazaban al final. No solían reírse, pero se besaban, espantando el fantasma, no, la sombra cernida que espera en un rincón. Desechaban con su beso dudas, que siempre volvían para poder ser desechadas. Se abrazaban para recuperar el trozo que la pelea les había quitado justo en el centro del pecho o, más bien, entre pecho y estómago. Secaban lágrimas, a veces volvían a discutir y a llorar hasta que, agotados, ella se ponía a pensar en la gramática latina del siglo II y él hacía operaciones matemáticas básicas para quedarse enganchados en algo cotidiano, cárdeno e insípido. Cerraban su beso, su pacto de no agresión, sabiendo que discutirían otro día.

Casi siempre los interrumpía el teléfono con un teleoperador que quería vender algo.

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