lunes, 5 de octubre de 2009

MAL ENFERMO

Llevar siete noches sin dormir
por seguirte los pasos:
recuerdo
abrazarte por la espalda y tú reírte,
y tú agitar
las flores para que estornude.
Moverse en un espacio discontinuo
determinado por sonrisa-puñetazo-sonrisa
empieza a ser incómodo,
sobre todo si lo comparo
con frases de amor en mi oído.
Y siendo la comparación odiosa per natura
no ampliaré informaciones,
pero cierta enfermedad incurable y posiblemente contagiosa
no puede reprochárseme a mí
que soy la enfermera.

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