jueves, 26 de noviembre de 2009

DESCUENTO

Tantas monedas de oro
que acarician mis manos
contando el tesoro pieza a pieza
"ciento veintidós, ciento veintitrés"
Bajo un farol en la calle,
sentados en el suelo como hermanos
vamos perfeccionando ese universo que nombramos
palabra por palabra,
y dando la vuelta a todo
acabamos confundidos y más sabios
pues mi perspectiva no es tu perspectiva
y tus manos aprenden mientras enseñan.
Sé que este tiempo
sólo me es prestado,
bisbiseo cada segundo
"ciento veintitrés, ciento veinticuatro"

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