jueves, 12 de noviembre de 2009

THE KIDS ARE ALRIGHT

El pequeño niño rubio de cara redonda
me saluda contento de verme y yo
le saludo a mi vez con un doble propósito, a saber,
devolverle la alegría que me vierte en su saludo
y quedar bien ante un jefe que vigila cual halcón
si amo o si odio porque, me temo,
no ha leído a Catulo y no sabe
que es posible ambas acciones con intesidad isométrica.
El pequeño niño rubio de cara redonda
enciende sus ojos azules y titubea
porque no sabe de dónde vienen las palabras,
yo le entiendo, y aún así ¿veis? no lo demuestro
y aún así ¿veis? me enfado con él
y sus ojos azules se apagan un poco.
Pero, otro día, me saluda de nuevo
y ambos sabemos de comprensión mutua.

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