sábado, 14 de noviembre de 2009

LA CLASE DE LA TARDE

-¿Y por qué sólo vivió 28 años, profe? -el chico guapo de la última fila ha descubierto el pastel en las fechas que hay escritas en la pizarra.

-¡Porque le atropella un camión! -dice riendo el pragmático.

-Porque se suicidó -le corto, antes de que invente que lo secuestran los extraterrestres o algo peor -. Tenía 27 años, en realidad, cumplía los años en marzo y esto ocurre en febrero -le contesto y sonrío. Llega la mejor parte.

-¿Y por qué se suicidó, profe? -dice la romántica de la tercera fila.

-Pues porque estaba descontento con la vida, supongo-contesto tras pensarlo un rato, ya que uno no puede meterse en la mente de todos los suicidas, sólo en la de algunos.

-¿Es que era muy feo? -arremete el pragmático de delante, con las consecuentes risas de sus compañeros.

-A mí no me lo parece, no obstante juzgar vosotros mismos, en el libro hay un retrato -espero reacciones. Por si acaso, añado -no era su mejor retrato. Pero sí que era bastante bajito, según decían.

La romántica se entusiasma:

-Pues no era nada feo.

-Mira, pero si llevaba crestita y todo -dice el pokero de turno.

-Pero ¿para qué hace eso? Es que no entiendo por qué se mata- la compañera de la romántica es todavía más pragmática que el pragmático. Su vitalidad le estorba para entender que la vida no es un carnaval.

-Pues porque su vida había sido un fracaso tras otro, no consigue triunfar en nada -no puedo evitar sonreírme a mí misma y recordar que "losers are winning" así que le doy una explicación mejor -y porque no estaba muy bien de la cabeza, está claro, porque hay gente que vive muy mal y no se suicida.

Los chicos del centro son bastante morbosos:

-¿Y cómo se suicida?

-Sí, eso, eso, ¿se mete un tubo de pastillas?

-No, pero recordarme que os cuente cómo se suicida Madame Bovary -oigo al fondo "¿más suicidios?" sin que sepa, el pobre, que le quedan 100 años de muertes violentas -. No, se pega un tiro, se vuela la tapa de los sesos, un tiro en la sien derecha, estando en su casa, el anochecer del día 13 de febrero -intento satisfacer su ansia de sangre.

-¡Mola! -gritan a coro los morbosos.

Pero también hay un escéptico:

-¿Y cómo saben que fue en la sien derecha? ¿Y que estaba en su casa?

Todos se ríen de él:

-Tonto, porque le encontraron. Mira que eres pipa.

Pero eso me recuerda a algo que no he contado:

-No, pero tiene interés esa pregunta. Porque sí hubo un testigo. Dos, para ser exactos. No testigos oculares, eso sí, pero oyeron el disparo.

-¿Quiénes, quiénes? -se impacientan los morbosos.

-Un cobrador -dice el pragmático.

-Fernando VII -dice el despistado.

-Su amante -acierta la romántica.

-Eso es -la felicito -. Su amante y la cuñada de esta van a verle para hacer algo muy cruel, por cierto.

-¿El qué? -esta vez a todos les interesa. A los morbosos porque es cruel, a la romántica porque augura amor, al pragmático porque las cosas crueles son limpias. Y todos tendrán su ración.

-Va a devolverle las cartas -pausa -, cartas de amor, ya sabéis, ella era una mujer casada.

Clamor general.

Hemos vuelto a triunfar, Larra y yo.


No hay comentarios: