sábado, 12 de diciembre de 2009

HIJOS DE LA CRISIS

Sin piezas bastantes en esas cabezas
no podréis luchar contra ninguna tormenta,
pasada o futura.
No hay herramientas para calcular los riesgos,
no es la lucha una forma de demostrar nobleza.
Se desordena la lengua, se desordena la mente
y se pide paciencia en una ciudad vacía y con ruido.
Lleváis la etiqueta de un sustantivo abstracto
que os hace caminar despacio, pero siempre con prisa.
Desayunáis miedo y coyuntura,
palabras gigantes en zapatos viejos
que aún no se rompen, que durarán años,
pues palabra existe cuando se pronuncia
y si se escribe en piedra, pesa como losa.
Y si se dicen otras, va y desaparece
como si la angustia no hubiese existido
y fuera un invento de los enemigos de la patria o su homólogo moderno.
Algún día seréis como reyes,
pero no os creáis milagros,
intentad ser sordos al desencanto con que os nutren
porque voluntad vale más que inteligencia.

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