martes, 31 de marzo de 2009

Podrías haber llevado una camiseta de REM y todo
hubiera sido un poco más fácil, más accesible,
pero nos tocó conocernos en verja forjada por milenios de frayluises.
Podría haberse repetido la escena que tantas veces se ha dado
no sólo en mi mitad, sino en la de todas las mujeres aunque lo nieguen,
pero nunca pude caminar hacia ti de frente, de suerte
que me llevé mi parte al peso sin que apenas te enteraras
y casi sin tocarte tengo mi trofeo que no vale nada.
Así que todas tus sonrisas de ahora,
esa caricia en el codo repentina,
ese por favor y ese gracias,
ese sucedáneo o simulacro
sencillamente me epatan
porque no llego a entender
si son verdad o cortesía,
si yo también te importo,
te impresiono,
te quito el sueño
o más bien son la gran mentira
a la que te obligan las circunstancias.

lunes, 30 de marzo de 2009

Cerco un centro
di gravità permanente

che non mi faccia mai cambiare idea
sulle cose sulla gente

Franco Battiato

Ni lo busco ni lo encuentro: sé
que no existe,
ni tampoco lo deseo.
Movimiento,
aunque me cueste la vida
o la salud mental,
movimiento perpendicular a mis ojos,
siempre una historia por debajo de la capa
de lo que llamamos realidad.
Algunos lo convocan como mentiras o desconfianza,
yo lo prefiero resultado paralelo, el deseo
de todo hombre de ser asignado a dos nombres,
el secreto de la doble vida,
tímido de día, luchador de noche
o, en mi caso,
muchacha de gafas sorprendidas
y medias rojas encima de tu cama.

viernes, 27 de marzo de 2009

Cuando hacía cosas de mayores se sentía pequeña de cuerpo y mente. La única manera que tenía de sentirse adulta era jugando como niños, con la inocencia de los niños, sin las consecuencias de ser adulto.

Se le presentaba la realidad fragmentada aquella mañana. Ella, con su caracter de testigo que no quiere vivir nada por su cuento evitando así un dolor mayor, se apoyaba en la pared con los ojos fijos en el puzzle del mundo. Alguien estornudó a su lado y todo se compuso sacándola de su ensueño, clavándole una espina en el corazón, haciéndola vivir. La imaginación había muerto y el mundo volvía a ser lo que era: un motor gripado.
Echó a andar, pues aún tenía que llegar a todas sus obligaciones, pero siempre retrasaba la llegada contemplando cualquier cosa para verle el envés y no verse a sí misma. La inundaba un profundo escepticismo y no se fiaba nunca de, pongamos por caso, la empresa del caracol que subía por el barrote rojo de la valla del colegio. Y en esas, pasaba a pensar que "valla" había de llamarse así por ser el cercado de los valles. Así se iba reconciliando consigo misma, adulta irresponsable. "Ver", se decía "no es tan fácil, no señor". Y otras veces afirmaba entre sí "soy la mitad de todo y eso me salva".
Aquella mañana fragmentada en mente y fundida por la realidad, caminaba bajo los mismos ladrillos y sillares de siempre. "Si yo hubiera nacido en una ciudad más monumental", pensó entonces "podría narrarme paseando por junto a tapias identificables y famosas". Y, parándose a tocar la puerta metálica por donde el carnicero entraba la mercancía, se preguntó si a ese medio ser no le convendrían más las puertas anónimas, las puertas infantiles que no echaban la culpa de nada a nadie.

lunes, 23 de marzo de 2009

Ya sé que estás confundido
por este fundido en negro que te he hecho,
con toda mi solicitud que asfixia,
con todos los versos que te construyo.
Ya sé que estás extrañado
y pensarás que te ha caído una buena conmigo,
con mis miradas a destiempo,
con mi copia de seguridad de todos tus movimientos.
Ya sé que no estás contento
con mi sumisión de gleba,
que te agobian todas las palabras que te dejo ocultas,
que me vas rehuyendo.
Pero, cuando te sientas a mi lado
por lástima, sí, tal vez,
no dices nada.
Y mi agarro a eso
como si lo hubieras dicho todo.

viernes, 20 de marzo de 2009

CONVERSACIONES EN LA TERRAZA (XV)

-¿Qué es eso Peter?
-¿De qué me hablas, buen amigo Matt?
-De eso que tienes entre tus manos.
-Pero... no tengo nada, Matt.
-Oh, bueno, es cierto, como ente literario que eres es imposible que tengas nada hasta que el narrador decide que tienes algo, y aquí, mi amadísimo Peter, yo soy el narrador.
-Matt, me temo que nuestra acotadísima vida reducida al frame de estas conversaciones está siempre subordinada a Fernando de Rojas y a Unamuno.
-Y a Sócrates, Peter, y a Sócrates.
-Entiendo, Matt, la cara que has puesto al decirme eso es ignorada por todos hasta que yo describo barra narro lo que veo.
-Efectivamente efectivo, inocuo Peter.
-Y de la misma manera yo no tengo nada en las manos hasta que tú barra el narrador decidís que lo tengo.
-Así es.
-¿Y ya lo tengo entre mis manos?
-¿El qué?
-Lo que se supone que debo tener y por lo que me preguntaste antes.
-Antes y después son conceptos relativos. Pero sólo una paradoja por día, Peter, no creo que tu cerebro dé para más. Así que te responderé raudo cual gavilla al viento.
-Te escucho a pesar de tus insultos.
-Así pues te diré que ya tienes entre tus manos el objeto necesario para continuar nuestra conversación y salir del atolladero de planicie en el que nos encontramos.
-Pocos saben la dura vida que llevamos, Matt. Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto...
-No ser nada no te da derecho a plagiar a nadie, mi ilegal Peter.
-¿Hasta qué punto alguien que no existe puede plagiar?
-Te diré algo y quiero que me escuches bien: todo lo que hagas y sea aquí escrito será hecho, para bien o para mal.
-Supongo que sería demasiado pedir que me suministraran un hijo.
-Los hijos no se suministran, Peter querido, sino que se proveen.
-Aunque no se prevean. Podríamos hacer como si lo que tengo en mis manos fuera un bebé.
-¿Y esa perra gata de tener un hijo? No es un niño lo que tú ahí tienes.
-Pero ¿qué es, Matt? ¡Acaba con esta espera!
-Me resulta difícil describirlo.
-Usa una metáfora, tú que sabes. Si fuera un árbol ¿qué sería?
-Quizá... sí, quizá sería un cerezo.
-Oh, interesante Matt. Y si fuera una comida ¿serían las cerezas?
-No, por cierto, ¿qué ridiculez es esa? Si fuera una comida sería entraña de vaca.
-¡Qué asco, Matt! No quiero tener eso en mis manos. Que el cielo me asista. Bien, si fuera un utensilio ¿cuál podría ser?
-Mmmmmm, un bocado de caballo.
-Oh, Matt, estoy harto.
-¿Ya estás harto? ¿Ya no quieres más de eso que tienes?
-No, Matt, ya no quiero más, estoy hasta el pelo rizado que tengo.
-Pues bien, Peter, si estás harto ahora lo usaré yo. Por fin, por fin...
-Me siento un poco engañado, Matt.
-Si fueras una comida, Peter, serías cordero.
-Siempre lo supuse.
-Pero yo te aprecio igual.
-Y yo a ti, mi amado amigo. Aún conservo la esperanza...
-¿...de tener un hijo?
-No... o sí, quizá un hijo me sea provisto antes de saber qué es el objeto que me ha sido arrebatado.

martes, 17 de marzo de 2009

SI TODO FUERA INCONCLUSO E IMPOSIBLE

Has salido y te has encontrado
contigo mismo oyendo al afilador
tradicional y joven
curiosamente atractivo
con ojos de miedo por culpa de un perro que lo viene siguiendo,
el miedo que te enternece y por eso te encuentras a ti mismo
en los ojos del afilador pánico flautista.

Y en otra estrofa podemos hacer referencia
a la cantidad de hombres y mujeres que no conoces,
por fin que no conoces,
y la calma de descubrirlo todo
sin el martilleo constante del amor que no te deja crecer,
papá, no te deja crecer.

Y si todo fuera inconcluso e imposible
yo tendría alguna oportunidad
leyendo poesía hasta las once
y sintiéndome azul
(también influiría la somnolencia)
Y amistad me alegraría,
y planes fallidos abortarían mi felicidad.

Y soy todos los mitos menos uno,
y soy el perro de rizos que quiere que le quieras.
Y tú, tú has bajado y has visto mis maletas.
Y aunque no lo merecía
las has subido a tu casa.
Y me lo he perdonado todo por un día,
el lunes, ya veremos,
no creo que siga esta racha de buen humor:
me volveré a enamorar de algún trozo de hombre
que nunca será un hombre entero.

Mas si todo fuera inconcluso e imposible
nuestras vidas.

sábado, 14 de marzo de 2009

ANGELITO A SECAS GAMPZ MONTES, OBSERVADOR DEL UNIVERSO

Para L.L. sin que él lo sepa

La canción favorita de Gregorio Gampz Redondo era La cumparsita y la tocaba con todo lo que encontraba, diera notas o no. La cumparsita a la guitarra, La cumparsita al piano, La cumparsita al taburete...

Décima Montes Gálvez, su mujer, escuchaba soñadora a su marido ejecutar con más afán que arte la canción: La cumparsita al calamar, La cumparsita a la sartén, La cumparsita al ridangam...

El hijo de ambos, Angelito a secas, tenia diez dedos, cinco en cada mano, lo cual le hacía sufrir terribles inseguridades y el escarnio de los compañeros de colegio. Cómo su padre, tocaba La cumparsita a la lata, La cumparsita al hombro, La cumparsita a la lámpara...

Formaban una familia reconcentrada en sí misma, como los tres ositos del cuento, pero menos ñoños y crueles. Aún así, gustaban de pasear los días que no llovía o no hacía mucho sol o la temperatura era exactamente 20 grados. Paseaban poco. Sobre todo buscaban nuevos métodos para La cumparsita. Podría decirse que habían cerrado filas entorno a La cumparsita al flautín, La cumparsita a la pianola, La cumparsita a la sandía...

Angelito a secas Gampz Montes, siendo como era un niño retraído por sus humillaciones diarias, apreciaba las cosas sencillas, la conversación insustancial de su única amiga imaginaria llamada Mari Viola (nunca se atrevió a inventar más o a una más amena, no fuera a ser que le saliera mal la jugada porque había entendido pronto que a la vida no se le puede pedir más de lo que está dispuesta a dar), las patatas fritas crujientes, cuyo secreto estaba en freir patatas viejas, la obsesión de los 20 grados mezclados con ilusión de escape, pensar en ser y no ser, la luz flojucha y mal alimentada de abril...

Angelito pasó de los diez años a los cuarenta, cosa que no le perdonó a la vida (esa perra...), pero como a la vida nunca tuvo ocasión de verla, centró el rencor en su madre. A sus cuarenta años, Angelito ya tenía fama de inmortal entre sus compañeros de trabajo, no más sensibles con los diez dedos de Angelito, pero un poco más silenciosos. "La madurez", le decía su padre Gregorio en las pausas que le dejaban sus experimentos musicales "no nos da más cabeza, hijo, sino más vergüenza" y silbaba La cumparsita mientras encontraba algo con qué interpretarla, La cumparsita al cántaro, La cumparsita al mosquetón, La cumparsita al calcetín... Pero en su nuevo ambiente laboral era tratado de Dios o dios por su fama merecida de inmortal. Angelito a secas era como un dios, es decir, como el dinero, que no huele, no se ve, es omnipresente aunque intangible y capaz de todo. Y aquello de ser un dios le puso muchas ideas en la cabeza, ideas que no podía llevar a cabo siendo lo que era en la circunstancia que era y volvió a pensar, como a sus diez años, en ser y no ser a la vez. Así que decidió sacar un dedo de la unidad familiar y, abandonando a Mari Viola en el altar imaginario de su boda imaginaria pero dejándola con un cabreo nada inefable, se fue con su dedo foráneo a buscar la fortuna de un dios como un dios de fortuna.

Probó suerte en el juego, pero resultó que sus estrellas no jugaban ni a la ruleta, ni a los dados, ni al cinquillo siquiera. Después intentó emplearse de llovedor, pero su atávica costumbre de no salir con la lluvia le ocasionó absentismo perpetuo y dejó el trabajo sin que lo hubieran conocido. Finalmente encontró su destino trabajando de observador del universo, profesión a la que muchos han querido acceder, pero que pocos han conseguido dominar. Angelito siempre se negó a observar las cosas unilateralmente y creaba larguísimas correspondencias que lo llevaban a relacionar el polvo de las alas de la mariposa en Japón con el dragón que se esconde bajo las aguas del Rhin. "Son otros tiempos", decía extendiendo su infausto dedo. Durante sus años de trabajo decidió organizar el cosmos contrarrestando fuerzas. Daba paso a una idea romántica y grapaba a ésta una autopista, paraba una epidemia de ira y espolvoreaba encima ajo en polvo, pimienta y malicia. Así fue cómo comprendió que todo era igual desde el primer rodar y que un estado sigue a otro igual y siempre el mismo y diferente. Todo ello podía resumirse en el ir y devenir de su padre tocando La cumparsita al clavicordio o al pelele o al queso o al sombrero o a la trompeta o al moscardón. El mundo era la misma cumparsita tocada por el mismo concertista y siempre diferente. La misma cumparsita desde nunca.

viernes, 13 de marzo de 2009

Estimado o estimada aquí su nombre,
desde mi posición priviligediada de carta copiada
y firmante de tampón
te pido tu voto, amigo o amiga indediso.
Comprendo tus dudas,
pues yo mismo dudo
de tu condición sexual, incluso de tu humanidad,
pero nunca, nunca temas,
pues ya desde hoy y para siempre seremos amigos.
El abajo firmante que puede ser cualquiera
te desea para ti y los/las tuyos
una buena salida de candidatura
y buena entrada en el infierno.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Estás en tu peor momento,
te dejas engañar.
Aquí me escuchas
desde las riberas neutrales
sin cara alguna
como ser quisiste siempre,
ahora la envidia.
Te permites el engaño
llámalo idílico-momento-compramor,
te sobra verdad
en los zapatos de piel auténtica,
en la mirada celos a muerte.
Aquí te hablo
en todopoderoso estado fronterizo inaprensible.
¿Imaginas
ya no necesitar castaño o rubio?
Abres el grifo y te enjabonas
con la segunda piel que te protege,
con tu primera piel ya muerta desprendida,
reptil de miedo. Aquí el consejo:
cortarse la cabeza soluciona
un porcentaje alto de tus dudas
y algún que otro problema.
Permanecen en la memoria colectiva,
después de mucho espacio,
los mitos algo deformados de tu grandeza,
la sabiduría autocreadora que desprendes.
Aquí mi apoyo,
te lo digo como cordero en bandeja,
permite que quede un rescoldo omnisciente
de la verdad que emana de tus poros,
pero en silencio.
Las transiciones siempre son duras.
Aquí un amigo,
estás en tu peor momento,
no hay solución para los riscos
precipitados hacia tu cabeza.
Creeme, lo siento.

domingo, 8 de marzo de 2009

No sé si eran vencejos, urracas, golondrinas,
pero piaban, chillaban, cantaban.
Y hacía frío, cuello metido.
Y un anciano los señala con sabiduría gerontológica.
Y sigo bajando la calle naranja.
Y el sol sigue robando un minuto y se nos muestra.
Y juegan los pájaros todavía.
Y hacía frío pero nos apostamos la bufanda.
Y todo podía quedarse quieto, no un instante, toda la vida quieta.
Y era un pisapapeles sin adornos, sólo vida.
Y se podría romper si alguien se moviera.
Y todo se movía con unos pasos aprendidos, el niño, el anciano, el pájaro.
Y sigo bajando la calle y formo parte de ello.
Y recuerdo mi papel en este juego.
No sé si eran vencejos, urracas, golondrinas,
y aunque continuamente había estado atenta
tuve que exclamar una vez más sorprendida
“¡ahí va! ¡pero si es primavera!”
Inmediatamente, pensé en ti
y vi las cosas de siempre
como si fueran nuevas.

viernes, 6 de marzo de 2009

Prometeo va al trabajo doce horas
y sus pies han crecido en los años futuros.
Limpia sus uñas cortas hace tiempo de la tierra lejos.
Alpiste de águila en su pecho.
Y ya no se pregunta en qué se ha equivocado.

martes, 3 de marzo de 2009

Me convierto en cíclope cegado por tu fuego,
me engañas con tu vino bueno de reserva, reservado para mí
o para otra que te quiera meter dentro de su cueva.
En tu suma inasequible
soy la que va perdiendo el resto
en las paredes, en las bolsas de basura, entre las uñas.
Y los presos que tienes con la puerta abierta, presos
ciegos que no ven salida.
Sigo buscando la ecuación perfecta deslumbrante
que acabe con tu sensatez que me protege de mí misma sabiamente.

domingo, 1 de marzo de 2009

POR EL PRINCIPIO

Entonces todo se hizo a tu medida
y adoptó tu forma
como si de un molde se tratara.
Y ya nada fue de nadie sino tuyo.
Los atardeceres de invierno se mancharon
al igual que el sonido del mar en la noche.
Espero el día menos tortuoso
en que se puedan recuperar las líneas del pasado
para conservar mi futuro
¿o quizá no hay futuro
para esta nueva mujer sin presente?
Porque los poemas de Bécquer
no es que de pronto me gustaran,
pero yo también creía en Dios
si te veía, si te veía y me mirabas.