viernes, 31 de julio de 2009

jueves, 30 de julio de 2009


Soy un bufón de compañía
alegre, loco, malintencionado.
Disfrutáis con mi ironía fúnebre,
mis comentarios hirientes e hilarantes,
todo lo que aprendí y demuestro con esfuerzo
y no valoráis porque pensáis que es fácil.
Soy Quevedo, soy Horacio, soy Mercucio
y acabaré en cualquier cuneta
riéndome las gracias,
cumpliendo mi servicio.

martes, 28 de julio de 2009

DAISY MAY


Hoy es el comienzo de algo
porque he visto al que cruzó el océano muchas veces
y comprendió que el agua no tenía forma.
Hoy es el estado vacío que ya no asusta, sino que es perfecto.
Y con perfecto me refiero a sin fisura alguna
y con todas las posibilidades de estallar en pedazos.
Hoy es el comienzo de algo y no pienso callar
ni esperar a hacerme un nombre para poder decir lo que pienso.
Y si vale o no vale, el tiempo lo dirá,
ya sabemos que de aquí a unos años, todos muertos
y lo que quede no será lo que hoy esté.
Y, por si os interesa,
hoy es el comienzo de algo importante,
el fin de tanto gris y tanto esperar de otros,
de tanto buscar ser cuando no ser es lo que nos hará dignos de algo,
buscando un naufragio permanente
a bordo del Daisy May.



Imagen: Patty de Frutos

sábado, 25 de julio de 2009

BERNARD MARX

Some say you're troubled boy
just because you like to destroy
all the things that bring the idiots joy.
Well,
What's wrong with a little destruction?

The Fallen, Franz Ferdinand


Hay una rebeldía inclusoria.
Es esa que se rebela contra la realidad
porque la realidad está a su bola.
Es esa que grita "os mataré a todos"
escondiendo un "por favor, míradme".
Es esa que tiene un orgullo maldito
("no me dejas tú, me voy yo")
mezclado con el germen pedigüeño
("admíteme en tu secta, por mala que resulte")
Rebeldía incómoda conformista con la inconformidad.
Es la rebeldía de Bernard Marx
y la de todos los que pidieron demasiado al mundo.


viernes, 24 de julio de 2009

Un pispás y una aguja
en la catedral de Uppsala,
inconsciente de su belleza fónica.
Algo así como ser tan siglo 21,
tan siglo equis equis ele,
y orgulloso aunque confuso.
Ser feliz
por estar vivo,
ser desgraciado
y otro tanto de cosas imposibles
por las que uno podría
y debiera
suicidarse,
pero no
porque en descubrir cómo hacer no sonar las palabras
se puede pasar lo mejor de la vida
y eso
no tiene precio.

jueves, 23 de julio de 2009

LÁSTIMA, CHICOS

Si tú no sabes qué clase de persona soy, y yo no sé la clase de persona que tú eres, puede prevalecer en el mundo la opinión formada por los otros, y así, siguiendo las huellas de un falso dios, podemos perder nuestra estrella.
WILLIAM STAFFORD

No es lo mismo comprender
que tenerlo claro.
Al principio comprendía
lo que significaba moverme por el metro de las relaciones
sin líneas de colores ni plano homologado.
Una lástima, chicos,
os pérdeis a la loca
que sueña con subirse a un banco
y, muerta de risa,
dar un discurso sobre nada que parará en nada
y seremos felices por unos preciosos instantes.
Lástima, chicos,
estáis matando brillo y huesos
asomados a un balcón en verano,
atrayendo al suelo y comentando
el revés de este mundo mal hecho,
demasiado violento y estratégico,
demasiado teatral y mascarada
Lástima, chicos,
que me queráis callada,
no tengo mucho que decir
y eso es bastante para que queráis escucharlo.
Pero, tranquilos, lo voy teniendo claro.

miércoles, 22 de julio de 2009

Estoy esperando que termines una de esas cosas importantes que tú haces
para sentirme un poco atendida,
sin estar resentida, eso sí.
Hice un máster en soledad y poca paciencia,
que es la mejor forma de ir ganando calma.
He de agradecerte los minutos que he tenido que llenar
por culpa de la soledad que se me ha impuesto.
Gracias a ellos conocí a nuevas caras,
aprendí a tocar la guitarra,
a cocinar y a soportar la tele.
En todo caso llevo una vida esperando a que los demás
terminen esas cosas importantes que ellos hacen
que quizá no sean más que cosas
para llenar el tiempo mientras esperan
a que yo termine esas cosas importantes que yo hago
por llenar el tiempo.

martes, 21 de julio de 2009

ESTÁNDAR

estándar.
(Del ingl. standard)

1. adj. Que sirve como tipo, modelo, norma, patrón o referencia.
2. m. Tipo, modelo, patrón, nivel.



Cualquier canción de esas
me levanta un espíritu
vapuleado ya
con las exigencias del guión de una comedia bastante dramática.
Y bailo, contoneo, brazos en alto,
sin importarme, por una vez,
quién mira, quién ignora,
quién se ha liberado de alguna cadena y se atreve a atreverse
descubriendo que todos somos especiales, geniales y maravillosos
pero que sólo podemos serlo
a) cuando nos quieren, y
b) cuando no queremos ser estándar
y tenemos alma, valor o suficiente respaldo
para ser diferentes.

lunes, 20 de julio de 2009

Lo hizo del modo difícil

Epitafio de Bette Davis

A mi alrededor, el ocaso de los dioses menores
y las ruinas.
A mi alrededor, la inexactitud de lo calculado.
Y en mi interior, intuición de hacer bien las cosas
por más errores que cometa, veleta.
Dejan de interesarme los detalles externos a lo nuestro,
pues lo importante es el mecanismo bien engrasado
no tanto si una tuerca se afloja
o el ingeniero pide aumento de sueldo.
Podré con todo, creo.
O lo que es lo mismo:
daré traspiés variados al gusto,
pero mi objetivo es claro.

domingo, 19 de julio de 2009

EXPLORE FURNITURE WITH HER DESIRE

Perdidos en los mejores jardines de los peores barrios
podemos decidir que merece la pena sufrir por los demás.
No malinterpretes mis palabras
y las tomes como altruísmo bello e inexpresivo.
Esto es de un egoísmo sólo digno
de un poeta sobrado al que se lo perdonamos todo, pobrecillo.
O que me das buenas vibraciones y eso llama al verano en pleno enero,
o que soy muy simpática cuando me dejáis, es decir,
cuando no os da miedo.
Esas dos que soy a veces se ponen de acuerdo
y desde hace un tiempo
ya no quieren quemar el mundo entero con sus pájaros y sus jaulas.
La buena ha convencido a la mala
o ha relajado sus costumbres y ya no le importa tanto.

sábado, 18 de julio de 2009

CONFIANZA

¿Cuáles hubieran sido
mi tiempo y espacio correctos?
Dedico mi última mirada a Darío
y entiendo que sentirse vivir supone
no encontrarse o, si acaso, a disgusto.
En todo caso
sigo desconfiando
de la gente feliz.

jueves, 16 de julio de 2009

MANIFIESTO

Reivindicamos
nuestro derecho a hablar de todo tema interesante
que nos caiga entre las manos con quien se pueda.
Pelearemos
por la necesidad que tenemos
de decir a todo el mundo que es maravilloso.
Desde ahora
el único pecado será no amar
a semejantes y no semejantes
porque la diferencia es para nosotros
fuente de conocimiento.
Respetaremos
el silencio siempre y cuando
éste comunique algo.
No se cometerán más errores:
hemos decidido que no existe esa palabra
y que todo puede ser el comienzo de un camino.
Hablaremos a la cara suavemente,
haciendo comprender los movimientos,
dejando pocos a la suerte y muchos a la práctica.
Pedimos
no pensar mal de nada
manteniendo un pensamiento rousseauniano
en cada acto y palabra.
Finalmente, reclamamos un plural que no nos anule,
que deje circular las ideas,
una casa sin llave, o al menos,
con la llave en la puerta.

miércoles, 15 de julio de 2009

EN EL ÚLTIMO TRAGO, José Alfredo Jiménez

Tómate esta botella conmigo
y en el último trago nos vamos.
Quiero ver a qué sabe tu olvido
sin poner en mis ojos tus manos.
Esta noche no voy a rogarte,
esta noche te vas que de veras,
qué difícil tratar de olvidarte
sin que sienta que ya no me quieras.
Nada me han enseñado los años,
siempre caigo en los mismos errores,
otra vez a brindar con extraños
y a llorar por los mismos dolores.
Tómate esta botella conmigo
y en el último trago me besas,
esperamos que no haya testigos
por si acaso te diera vergüenza.
Si algún día sin querer tropezamos
no te agaches ni me hables de frente,
simplemente la mano nos damos
y después que murmure la gente.
Nada me han enseñado los años,
siempre caigo en los mismos errores,
otra vez a brindar con extraños
y a llorar por los mismos dolores.

Tómate esta botella conmigo
y en el último trago nos vamos.

lunes, 13 de julio de 2009

LA TRISTEZA

La tristeza no es besar sin querer,
sino sin expectativa.
La tristeza nos da confianza
puesto que nos desblinda, nos descerraja.
La tristeza no es no ser como Goldfinger,
sino sentirte él en muchas ocasiones
y escuchar que los demás ríen tus bromas
sólo si están en boca de otros.
La tristeza es Bruce Springsteen cantando solo
o acompañado.
La tristeza es verte reflejado más feo
o, peor, más guapo y no reconocerte.
La tristeza es saber que tras de este abrazo
habrá mil miradas al suelo,
una puerta de acero llamada carácter
y no me importa nada mientras te destrozas
porque te importaba.
La tristeza es bailar siempre sin pareja
o con pareja ajena
o con pareja sin nombre.
La tristeza no es darse cabezazos contra la realidad,
es la realidad que se te regala como una odalisca de saldo.
La tristeza es el que te pide una caricia de limosna
y tú llevas guantes de hierro hace tiempo,
tu cara de circunstancia.
La tristeza es soñar despierto a tres semanas vista
con un toque de pestañas, ojo a ojo,
con la cosa más pura y sustancial que pueda concebirse
y saber que no saldrá como lo habías planeado y, sin embargo,
no dejar de planearlo, por si acaso.
La tristeza no es saber que ocupas muy poco espacio en la tierra,
sino entender que tus pocos gramos los dedicarás a amar
sin que se entere
a una humanidad demasiado ahíta
y saber que dejarás peso y pulmones
y que de ti quedará poco más que un charco breve.
La tristeza que te ha preguntado tantas veces
por qué te torturas, con lo fácil que es olvidarse,
luchar es de cobardes, ya lo sabes, ya lo has probado casi todo.
La tristeza no es lo mismo que el amor,
pero se le parece,
podría ser su principio, su final o su placebo
y en esto último
es en lo que más años llevo creyendo.

domingo, 12 de julio de 2009

En el supermercado te veo con las gafas en la cabeza eligiendo un buen queso (siempre fue tu debilidad, a pesar de ser tan caro) Llevo en la mano... no lo recuerdo, algo que se puede encontrar en el supermercado, y corro hacia a ti porque te encuentro irresistible, simplemente por tus gafas encima de la cabeza, unas gafas que se te caen y, en vez de romper el hechizo, todavía lo acentúan más porque te hacen humano e imperfecto. Creo que al final nunca cogerás ese queso, te has quedado abrazándome.

sábado, 11 de julio de 2009

DOS POEMAS

DI QUE NO



Es cierto que el sol construye la mañana,
pero soy yo quien la mira
y no es mañana sin mí bajo el palacio del sol:
nubes moradas, rojas, yo
tras una noche que no fue noche
para aterrizar en un día que no será día
ya nunca.
Y todas las caras que rompí,
y todos los corazones que cosí, incluído el mío,
me miran sin duda en los ojos.
Y yo no quiero saber.



DI QUE SÍ

Pasó y no estalló ningún planeta,
ni fue la guerra mundial
(sí en mi cabeza, pero no como te esperas)
Y pasó sin pasar nada
y no importó que importara.
Y seguir en esa imagen de inocencia y margaritas
no sé si es posible,
pero merecerá la pena ¿no crees?
Y resuelto cierto asunto no resuelto
¿que nos queda?
ser felices y un poco mejores.
Por nuestra salud, más que nada.

viernes, 10 de julio de 2009

¿Qué es esta losa sobre el pecho?
Araña con detalles su peso vivo,
usa de palanca las raíces del olivo puro,
cuenta las hojas que dejó en el muro la hiedra.
La masa amplia te envolverá, lo sabes,
concéntrate en el poro, el instante, la maleta.
¿Qué esta losa sobre el pecho?
La labor cansada, pegajosa sin límites,
mas nada comparable
con la suma de quehaceres que resulta de ti.

jueves, 9 de julio de 2009

La memoria es una metáfora constructiva,
cuando sólo quedan bordes se almacena.
Recuerdos táctiles, visuales, olfativos.
Aunque degradado bajo mil atmósferas
permanece en hilo de plata hecho jersey
que metes en el cajón. No se apolilla,
llegada la temporada vuelves a usarlo,
el mismo recuerdo por tus hombros,
sacado del armario insinuando.
La memoria es la metáfora constructiva
que te tiene desde hace tiempo tejiendo, tejiendo.

miércoles, 8 de julio de 2009

VALSAÍN

Hueles Valsaín
a tienda de muebles modernos
y a barniz.
Y un poco a miedo cuando es de noche.
Te riés
con todo lo que conocen tus agujas,
sabio y fronterizo,
mas no tan poderoso como te hubiera convenido,
no has podido evitar al adoquín y al guía
y ahí sigues de cerca tu curso
dejando libre albedrío.
Hueles Valsaín
a lo agotado y lo lleno,
a nombre secreto,
a centro.



martes, 7 de julio de 2009

NO ESTÉS TRISTE (versión pública)

No estés triste. Esto te lo digo como un ser humano que se acerca a otro ser humano.

No estés triste. ya sé que la vida nos obliga a hacer muchas cosas que van contra nuestros principios, contra nuestro yo más puro. deberíamos negarnos a hacerlas, pero no siempre podemos. Tenemos que ser falsos y aislarnos porque parece ser que acercarse a otra persona de frente es arriesgarse mucho.
No estés triste. Ya sé que te sientes solo, es a lo que nos obliga este puto mundo, no vaya a ser que nos queramos más de la cuenta. Pero no claudiques. Conocerás a gente, la perderás, conocerás a otra. Quizá alguno se quede y tenga la suerte de conocerte de verdad. Pero para eso tienes que ser valiente tú también ¿eh? No te dejes arrastrar por la atrayente soledad o el pasotismo. No pierdas ni un minuto con quien no merece la pena y lánzate a la piscina de cualquiera que te sonría un poco. El tiempo te dirá si finalmente es alguien importante.
No estés triste porque lo único que pasa es que ahora estás en un proceso de transición, algo así como un período entre glaciaciones, algo entre perder y ganar.
Lo único que puedo darte es ánimo y la voz de la experiencia, regalarte las mismas palabras que tú me decías una vez encima del edredón naranja mientras yo, destrozada, sabía que el mundo iba a ser demasiado para mí.
No estés triste porque vales mucho. Házselo ver al mundo.

lunes, 6 de julio de 2009

BAJAS PASIONES

Las chispas nunca
incendian, se comen
las maderas de una vez por todas,
son más bien clavos,
grapas pequeñas que arañan
una astilla y otra.
El fuego nunca
crece de repente,
va caminando como una culebra,
se mete en tu cama, te silba despacio.
Todo ocurre en años, con tiempo a que te arrugues,
con tiempo para que pienses venganzas frías
en platos calientes de chispas de trenes.
El fuego como una sierpe
no te quema, te roba,
se va llevando tu amor, tus buenas palabras,
las cosas por las que te hablaba,
los motivos que tenía para pensar en ti en cada momento.
Así, no me preocupa lo que grites o me insultes,
yo sé que el peligro está en las llamas azules.

Las ascuas no se apagan calentando
tu olvido.

domingo, 5 de julio de 2009

Menos mal que estás tú
para curarme detrás de todos los ridículos que hago
en este camino que he tomado.
Si bien no puedes evitármelos
porque soy más insistente en malograrme
que el resto de personas del planeta
al menos te encuentro
sin un reproche
y no tengo que entrar en tu casa a buscarte
siempre esperas en camino.
Una lástima que entregarse sea hoy
un gesto ofensivo para muchos
y que, caricia tras palabra, mirada tras sinceridad,
tenga siempre que volver a ti
que me preguntas cómo ha ido mi expedición
y yo, nueve de cada diez veces,
cabeza baja, armas destrozadas,
te respondo que no traigo caza en el zurrón
y que el amor no está sirviendo en este coto,
algo pasa con los otros:
no se me acercan.
Y mucho menos deciden
arriesgarse como tú.

sábado, 4 de julio de 2009

CRIMEN EJEMPLAR, Max Aub

Hacía un frío de mil demonios. Me había citado a las siete y cuarto en la esquina de Venustiano Carranza y San Juan de Letrán. No soy de esos hombres absurdos que adoran el reloj reverenciándolo como una deidad inalterable. Comprendo que el tiempo es elástico y que cuando le dicen a uno a las siete y cuarto, lo mismo da que sean las siete y media. Tengo un criterio amplio para todas las cosas. Siempre he sido un hombre muy tolerante: un liberal de la buena escuela. Pero hay cosas que no se pueden aguantar por muy liberal que uno sea. Que yo sea puntual a las citas no obliga a los demás sino hasta cierto punto; pero ustedes reconocerán conmigo que ese punto existe. Ya dije que hacía un frío espantoso. Y aquella condenada esquina abierta a todos los vientos. Las siete y media, las ocho menos veinte, las ocho menos diez. Las ocho. Es natural que ustedes se pregunten que por qué no lo dejé plantado. La cosa es muy sencilla: yo soy un hombre respetuoso de mi palabra, un poco chapado a la antigua, si ustedes quieren, pero cuando digo una cosa, la cumplo. Héctor me había citado a las siete y cuarto y no me cabe en la cabeza el faltar a una cita. Las ocho y cuarto, las ocho y veinte, las ocho y veinticinco, las ocho y media, y Héctor sin venir. Yo estaba positivamente helado: me dolían los pies, me dolían las manos, me dolía el pecho, me dolía el pelo. La verdad es que si hubiese llevado mi abrigo café, lo más probable es que no hubiera sucedido nada. Pero ésas son cosas del destino y les aseguro que a las tres de la tarde, hora en que salí de casa, nadie podía suponer que se levantara aquel viento. Las nueve menos veinticinco, las nueve menos veinte, las nueve menos cuarto. Transido, amoratado… Llegó a las nueve menos diez: tranquilo, sonriente y satisfecho. Con su grueso abrigo gris y sus guantes forrados:

- ¡Hola, mano!

Así, sin más. No lo pude remediar: lo empujé bajo el tren que pasaba.

viernes, 3 de julio de 2009

HAIKUS DE LA CIUDAD (VII)

XIX
El sol engaña
a todo el que camina
hacia la muerte.

XX
Carpas doradas
se inventan cada día
contracorriente.

XXI
No veo nada
sino a través del humo
negro y espeso.

jueves, 2 de julio de 2009

TESEO EN SU LABERINTO

I

El sol se reflejaba en la espada brillante y Teseo la movía para poder reflejarse él. Clavaba la espada en el aire, la pasaba por encima de su cabeza ensayando golpes mortales. El arma silbaba con cada golpe de Teseo. Era joven y fuerte ¿Qué más le podía pedir a la vida? Teseo pensaba que aún podía reclamar mucho más. Y eso mismo iba a hacer. Se levantó y estiró las piernas.

Ariadna se columpiaba infantil en la borda de la nave. Ella estaba de frente al mar, de espaldas a Teseo. De pronto se volvió:

-Oye, Teseo, amor, cuéntame otra vez cómo mataste al minotauro.

-No hay mucho que contar: entré, lo maté y salí.

-Pero dame los detalles, por favor, por favor, por favor... –pedía ella poniendo ojos tiernos.

Teseo puso los ojos en blanco y con una mueca de cansancio dijo:

-Ya sabes, buscar al minotauro, clavar espada...

-Pero, Teseo, mi cielo, ¿por qué la espada está tan brillante? ¿Cómo es que no hay ni rastro de la sangre de la bestia? –preguntó Ariadna sonriendo.

Teseo empezaba a estar un poco harto de dar tantas explicaciones, nunca le gustó hablar, sólo cuando su elocuencia talentosa era requerida para actos públicos. Concluyó la conversación diciendo con mucha tranquilidad:

-Mira, las mujeres no entendéis de esto.

Y se volvió a sentar mientras frotaba la espada para limpiar la sangre que Ariadna no veía. Teseo pensó que Minos se la había jugado con Ariadna. Con eso de hacerse el ciego mientras él se la robaba le había cargado un buen muerto. No era tan tonto. Y Ariadna tampoco era tan estúpida como parecía.

-Teseo –empezó Ariadna -, a lo mejor había que ir cambiando las velas porque si no...
-¡Que te calles! –bramó Teseo.

Ariadna se acobardó en un rincón y no volvió a hablar.

Le estaba poniendo malo. Como lo echara todo a perder... Después de todo el esfuerzo de ir hasta Creta y lo mal que le sentaban a él los viajes... Él era un príncipe, no tenía que andar por ahí deambulando. Y la niña no hacía más que molestar con remilgos: que si vamos a poner las velas ya, que si no limpies tanto la espada y, lo último, que le daba un poco de pena el pobre minotauro, ¡por favor!, ¡hasta dónde iba a llegar! Sentir lástima de un ser homicida. Pero él era un hombre joven y fuerte y astuto y minotauricida. Se imponía una solución limpia y eficaz, definitiva pero sin que le implicara.

-Oye, Ariadna–Teseo dulcificaba el tono acercándose a su amada -, lo siento. Es que este tema de matar me tiene un poco estresado. ¿Quieres que hagamos algo bonito juntos?

Ariadna no se fiaba, pero ¿qué otra cosa podía hacer? Cuando una se fuga de casa es con todas las consecuencias. Teseo dio la orden de atracar en la isla más cercana. Cuando hubieron llegado hasta Naxos, bajaron de los barcos para descansar.

-Venga, Teseo, vamos a dar un paseo, ¿eh? Venga, anda, no seas vago, hombre, venga, vamos... –Ariadna estaba eufórica.

-Anda, vete a coger unas flores o algo así.

-¿Flores en la playa?

-Pues conchas, lo que sea, cualquier cosa que suelas hacer cuando estás en una playa. Coge unas cuantas y cuando tengas muchas me las traes todas, anda, ve.

-No, mejor haré una composición para dejar constancia de que estuvimos aquí: Teseo, el salvador y Ariadna, su futura... esposa.

Ariadna se fue trotando por entre las rocas de la playa. Teseo silbó y todos sus hombres subieron a los navíos. Ariadna quería dejar constancia de su presencia allí. Teseo le concedía el deseo: sus restos mortales permanecerían en Naxos eternamente.

-¿Y la chica? –preguntó uno de los compañeros de Teseo.

-¡Bah! Ya sabes, hablaba mucho y, sobre todo, sabía mucho –dijo Teseo guiñando un ojo con ironía.

Ambos rieron y entrechocaron sus copas de vino.

-¡Ah, las mujeres! –decía el compañero de Teseo -, ya se sabe, nunca tienen ni idea de nada, nunca se enteran de las cosas, ¿verdad?

Teseo dejó de sonreír. Ya no le hacía gracia tratar con ese individuo:

-Sí, son muy tontas –apuró su copa de un trago rápido y se marchó a descansar sin más palabras.
II

Teseo dormitaba bajo el sol de la tarde. Pensaba en su suerte. Qué oportuna la visita de Minos el día de su vigésimo aniversario. Con lo estúpido que era y lo asustado que siempre estaba no fue difícil convencerlo. A ambos les estorbaba algo, lo lógico es que se ayudaran. Total, no creía que nadie echara en falta a una criatura fruto de un amor tan dudoso como el de Pasifae.. ¿Y es que acaso tenía más honor alguien que mataba a un monstruo en un combate cuerpo a cuerpo, arriesgando su vida, que otro que, sin hacerse un rasguño, lo dejaba morir de hambre o sed, lo aniquilaba con veneno o lo encerraba entre dos muros de fuego sin darle tiempo a defenderse? Si el caso es matarlo. Teseo no tenía la culpa de ser tan listo ni de encontrar siempre atajos en la vida...incluso en los laberintos. Los trucos también forman parte del juego. Y Teseo tenía aspiraciones mayores que ser siempre el muchachito de Egeo. Y este era su momento.

-¡Vino, muchachos! No todos los días se consigue desterrar el miedo y el dolor. Alegraos, porque desde este día y gracias a vuestro líder, o sea, yo, estáis libres de la muerte segura y de la horrible bestia bufadora. Estad felices, ya que el tributo y la rendición a Creta ha finalizado en este día luminoso de gloria y ventura. Satisfaceos con esta victoria de Atenas y del mundo y mía, la victoria de la vida frente a la muerte. Vivid tranquilos desde hoy: ni vosotros ni vuestras hijas sufrirán la devastadora masacre de la fiera que mira con centellas en vez de ojos y gruñe con rugidos jamás oídos antes. Debemos pensar en un futuro más brillante y esplendoroso. Días dichosos nos aguardan a nuestra llegada a la amada ciudad de Atenas, donde nuestras madres quedaron orando a los dioses y nuestros hermanos lloraban nuestra trágica suerte. Días dichosos, digo, mis queridos hermanos, porque con los primeros rayos del sol sabremos que estamos vivos. Ya los dioses han querido que cese este sufrir nuestro, esta barbarie minoica, donde las mujeres vivían desparramadas y los hombres...en fin, no eran hombres. ¡Que la alimaña sufra en el Averno y que los griegos sean jubilosos con mi triunfo!

La tripulación gritaba, las mujeres saltaban, los hombres coreaban el nombre de Teseo. Con cada inflexión de la arenga los navegantes vibraban. Teseo permanecía impertérrito entre la alegría de la gente. Alguien le alcanzó una copa de vino, pero él sólo se mojó los labios para recuperarse tras tanta charla. Se sentía satisfecho de sus palabras, aunque habían sido demasiado breves, pero a la plebe se la contenta con nada. El próximo discurso, que sería pronto, no debía hacerlo tan sencillo, había que educar al pueblo. Pero qué le iba a hacer si él, en el fondo, era un hombre muy simple.

El vino llenaba las copas y las copas llenaban las felices gargantas de todos. La noche había caído y los cánticos se hacían cada vez menos frecuentes. La gente comenzaba a dormirse. Teseo contemplaba detenidamente su pequeño universo y meditaba. Él no dormía.

Amanecía cuando Teseo divisó la estatua de Atenea que, armada para el combate, presidía la Acrópolis. Teseo tomó las velas blancas, enseñas de la victoria, y las tiró por la borda. Cogió su espada y, comprobando una vez más que no había perdido su brillo, la enfundó. Debía prepararse para lo que se iba a encontrar y tratar de parecer convincente. Amanecía un nuevo día. Y esta vez él era el rey. Nuevos tiempos para Atenas, ahora que la fuerza minoica había desaparecido ¿Qué más le podía pedir a la vida?

miércoles, 1 de julio de 2009

SI HAS ESTADO EN GRECIA

Si has estado en Grecia y has visto
el sol que Apolo regala o escatima
y has sentido la pesadumbre de un pueblo aburrido que espera a las turistas,
si estuviste y viste
cosas que ya eran y ya estaban
antes de los anteproyectos de todo
y te sentaste en los propíleos de la bella Acrópolis
porque no podías soportar de pie tanto y tanto,
y buscaste vino de resina
y viste las esponjas colgando
y regateaste por una pulsera de plata intuyendo que aún pagabas demasiado
(y eso que no sabías que la ibas a perder al año siguiente)
y hubieras abierto tus venas en el templo de Poseidón
porque habías sentido suficiente como para morir en ese momento
y haber merecido todo la pena,
entonces me entenderás si te digo
que cuando vayas a París
no vayas solo.