sábado, 9 de enero de 2010

DESCALABRO

No imaginas cuán frustrante es
que mis palabras no permeen tu piel confusa.
Será como mojarse la garganta seca y ardiendo
y que el agua pase inadvertida o molestando.
Así estoy frente a ti:
ola contra roca que se empeña,
roca que se ríe de la triste energía maremotriz
que se enfada por la caricia y se ofende con la resaca.
O quizá sí lo sabes
y he aquí el porqué de tu actuación.
Ya me perdonarás,

lo he vuelto hacer,
eso de entenderte.

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