martes, 12 de enero de 2010

TRASLOCACIÓN

Donde antes tenía yo el cerebro
hay ahora una idea fija vestida de negro, elegante,
que no me deja dormir, que no me deja sentir nada más.
Donde antes tenía yo los ojos
hay ahora un espasmo, una diéresis, algo raro reconocible,
pero no menos enfermizo,
porque calmar el dolor cuesta,
pero ¿acaso crees que el dolor es gratis?
Mis manos se ponen a trabajar para quedarse quietas,
ahí justo donde están, sin movimientos.
Pasean por la lana,
cocinan una sopa,
vuelan de rodilla a pelo,
y si se paran un segundo
el recuerdo vuelve,
feliz y agónico,
mágico, catastrófico, terrible:
todos mis miembros cambiados
y una idea fija que habla bajito,
vestida de negro,
con palabras escogidas.

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