viernes, 12 de marzo de 2010

BEATUS ILLE

Hay cosas que no te he contado,
no me dio tiempo,
quedaron en suspenso
como los mamuts en el hielo.
Al final cambié de gafas,
aunque no fue por estética,
sigo siendo pobre, aunque no lo creas.
Te hubiera encantado
escucharme la anécdota:
un cristal se partió en dos
en mitad de una reunión,
pero ya sabes que soy discreta
y nadie se dio cuenta de la tara
a pesar del surco que el cristal lucía.
Tampoco se han percatado, descuida,
del cambio de color de la pasta.
Me compré el tocadiscos más barato
pero sólo porque no podías abroncarme.
También algunos discos malos
por idéntico motivo.
Hice un recital, fue bonito,
tranquilo, no asistió ningún amigo,
pero estabas invitado,
creo que, al final, te hubiera gustado.
Llevé tu camiseta,
en invierno la soporto.
Nunca te dije que por tu cumpleaños
iba a regalarte un cómic de James Bond,
Goldfinger, por más señas,
pero no conseguí encontrarlo
y dada como soy a lo imposible
ya imaginas que no paré quieta.
Ahora que no habrá más cumpleaños
administraré esos diez euros que se vuelven al saco.
Tuve que ejercer de jefa
¿sabes?
fui muy compasiva.
Por los que te preguntas
siguen bien, con sus tareas,
un poco desquiciados,
pero es que no son de este planeta.
Los cambios en mi casa
sé que no te interesan.
De todas formas, tontamente,
sigo esperando a que vengas.
Aún no llegué al nirvana,
ni creo que nunca lo haga,
pero meditar me ayuda
sobre todo con amistades como la tuya.
Del asma y otras hierbas,
hay poco que contarte:
todo sigue vitalmente constante.
Conseguí ver Un tipo serio,
es buena,
pero estaba muy cansada:
me dormí en el bar mitzva del muchacho
(nunca alcanzaré la tierra prometida)
Mis chicos van creciendo,
piden buenos consejos,
los quiero, me desquician,
pero eso ya lo sabes.
Echo de menos tu voz diciendo
"¿qué educación estás dándoles?"
Estoy muy relajada,
me visto de colores,
he creado un ejército
que vive de reírse de sí mismo.
Seguro que te alegra
saber que soy feliz.
Mi manta continúa
sin taparme bien los pies,
sigo sin tener todo,
pero ahora, tardé en verlo claro,
sé que nunca lo tendré.
Y donde la manta tapa y da calor
reconozco vida, amigos, amor.
Tengo menos apegos
y menos adicciones,
tomo las cosas como vienen:
la muerte, las paredes, las desapariciones,
las lluvias, el trabajo, las traiciones
y todo lo que, en general,
por mucho que me empeñe
no podré cambiar.
Hay cosas que aún conservo:
detesto igual las islas,
desconfío de lo oscuro,
me aturde la violencia.
Sigo amando lo mismo,
si acaso mucho más.
La vida y yo
nos vamos respetando.
Si fuera hace dos años
cuando escribía esto
te diría "venga, va,
volvamos a intentarlo"
o "déjame, haz
como si no me conocieras"
Ahora dejo todo
no a lo que el destino guarda,
sino a esos pocos ases
que tenemos en la manga.


Saharabbey road - Vetusta Morla

No hay comentarios: