sábado, 15 de mayo de 2010

METONIMIA

Hay una gloria que es mala, que es borde y todo eso,
que se pone temosa y que porfía, que se pone mimosa y que se enfada
si no le prestas atención y te concentras en hacerla sentir la única
y que, además, no piensa devolverte el favor en esta vida.
Es una gloria que tortura y que lo sabe,
que es buena en sus labores maquiavélicas,
conoce puntos débiles y da con personas muy pacientes.
Es una gloria que se enloquece, como las furias,
que sólo busca el mejor interés al mínimo coste,
que quiere vengarse del mundo por los malos ratos que pasa.
Es una parte que tenemos todos, no me preocupa.
Hay otra gloria que reluce con el sol, cuya sonrisa pretende envolverte,
que te escucha y que te ayuda con ojos comprensivos bien abiertos,
que daría su tiempo, su intento para que fueras sólo un poco más feliz.
Es una gloria que quiere acunarte, que quiere cuidarte,
que borra su nombre en el tuyo, que no se importa, que es feliz dándose.
Es una gloria que sólo pretende regalar al mundo algo de la felicidad que ella lleva.
No me preocupa, es una parte que tenemos todos.
Pero he aquí que a veces se confunden
y suceden ambas a la vez compartiendo espacio-tiempo,
y el resultado es una gloria que te busca y que te escucha buscando su tajada,
que te crispa los nervios mientras te abraza y te baila,
es más, que te abraza y te baila para crisparte los nervios,
que, con lágrimas en los ojos, te convence
de que necesita aún más amor del que podrías dar en años,
más atenciones, más regalos, más apoyo
porque está débil y está enferma. Y no miente.
Que quiere asfixiarte, todo para ella, porque te quiere, porque quiere que la quieras.

Sarita - Baby Horror

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