miércoles, 28 de julio de 2010


Tengo un recuerdo hermoso.
Una ciudad, la que habito.

Un río, el más feo.
Tormentas cada doce horas, pero a veces sol.

Y ese era el día.
Paseo contigo.

Lo más rico después de la mousse de chocolate
(hay que saber perder)
es tu mano acompañando a la mía
y mi cabeza segura bajo tu hombro.
Junto al río, el más feo.
Sin excitación, ni furia.

En una ciudad,

la que juntos habitamos.

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