sábado, 3 de julio de 2010

ÚLTIMA DIRECCIÓN CONOCIDA (viaje y vuelo)


No subí a ningún tren y, sin embargo, recorría, punta a punta, el paisaje
sintiendo un traqueteo y un vaivén ferroviario.
Me gustaban las vacas que veía por la ventanilla.
Dejé sólo una papel:
mi última dirección conocida.

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