lunes, 2 de agosto de 2010

UN CIUDADANO CUALQUIERA

No le tratan siempre igual
y eso, al principio,
le daba tanta rabia...
No le tratan como a los demás
y tardó un tiempo
en darse cuenta de que las víctimas eran los otros
obligados a mantener cierta distancia, pues el cariño,
que amenaza detrás de cada palabra y cada fibra muscular,
era un consejero peligroso y es por eso
que los otros
se mantienen alejados.
Pero aconteció que un día
empezaron a tocarle las sonrisas
y él entonces entendió ya muchas cosas,
ahora ya podían ser sin riesgos porque ahora (ahora sí)
no iban a ponerle
de patitas en la calle.

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