martes, 14 de septiembre de 2010

Hoy no estudié psicología.
Estuve alimentando el triste vicio
de gastar dinero,
de la literatura,
de los complementos innúmeros.
Me alegra con tonto regocijo
que los de las ONG's
me acosen un poquito
porque eso significa
que me ven potencialmente buena,
me ven joven y aún idealista
o con posibles económicos (vaya necios)
Compré libros que ya había leído
y que nunca tuve o que perdí,
alguna recomendación de un buen amigo
y sorpresas que espero no defrauden.
He entrado por impulso en una tienda
y al segundo salí desorientada,
no pinto nada en un comercio
que clasifica las prendas por colores
con una lógica, intuyo, femenina.
Entro en la única cadena
que tiene ropa hortera de verdad.
Atrapan a unos preas robando,
ya sé que sabéis que me dan pena,
si el mundo fuera menos consumista
las niñas no desearían un bolso más.
Poseo hoy una lucidez extraña,
no sé si es porque leí a Pessoa.
Me duelen los pies y no respiro, nada nuevo.
Recuero al amigo con el que estuve antes.
Es fácil querer cuando te informan.
Me he propuesto reírme y no brutronear a nadie
y no perder el tiempo
y, si me deja, tocarle.
Quiero todo nuestro, pero sin colorantes,
quiero pensar sin tener una teoría definitiva.
La tarde sigue.
Mañana, tal vez, coja los apuntes.

No hay comentarios: