miércoles, 29 de septiembre de 2010

Seis de mayo, dos mil diez.
Hacía calorcito, creo recordar, y era jueves.
Te eché de menos semanas antes y en ese momento.
Ya te lo he contado, pero no tienes ni idea.
Eh, que sin rencor,
que a comprensiva no me gana nadie,
que no es esto echar en cara un abandono sin invitación previa,
es solo solazarse en el recuerdo, ya ni doloroso,
abandonarse a los quisiera y si pudiera,
a los favores sin respuesta.
Que no te pido nada, faltaría,
pero escucha lo que pasa, eso es justicia.
Busca, encuentra, y luego me cuentas.
Lo que quizá no entiendas
porque ni yo comprendo
es cómo consigues que los Zodiacs
siempre sean un grupo maldito.

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