jueves, 16 de septiembre de 2010

A varios cielos de ti
y siempre agradeciendo un gesto, una palabra:
si entre nosotros no nos ayudamos
qué podemos esperar de aquí o hasta ahora.
Debí desconfiar de malas lenguas
y creerte a ti que me aniquilas
a base de amor y buenas obras.
Pero, reconozcamos inter nos, que no nos oigan
que hay maneras elegantes de hacer las mismas cosas.
Prometo coger más aire las próximas veces,
pero no puedo ignorar épocas más venturosas,
conviene conectar bien los circuitos
o el amor asaltará en cualquier esquina.
Así que cuida y no profundices con tu sonda,
que de puro agradecer machaco cuerpos.
Y no permitas que otros hablen, que otros digan,
la mujer del césar, además, debe parecerlo.

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