viernes, 17 de diciembre de 2010

ESTADO DE LA CUESTIÓN

Toco el hombro del que fuma junto a su coche,
soporto el frío y le acaloro, reconforto al que me mira,
aún sabiendo que es mentira su alegría.
Soy muy blanda cuando me preparo bien la guerra,
siempre pierdo.
Traigo regalos de los polos de la tierra,
aunque me cueste caro el esfuerzo.
No sé, los griegos lo hacen de forma diferente.
Creo que también los franceses.
Qué gran mentira.
No sé decir no a quien me pide,
ni decir sí a quien me necesita.
Y, al final,
nunca es bastante.

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