jueves, 17 de febrero de 2011

68

Ya con los primeros acordes me acordé
que debía recordar acordarme de una ofrenda,
una especie de promesa que te hice sin hacerla,
algo así como unas cuatro rosas para ti.
Pasé el lunes esperando tu respuesta,
pasé el martes esperando una limosna,
el miércoles me citaron para el jueves,
el viernes te olvidé, es este mundo capitalista,
que no nos deja tiempo para nada,
te habías quedado obsoleto al tercer día.
Y en los últimos acordes terminé el poema
pensando que si no llamabas ya
mejor no llamaras nunca.

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