domingo, 27 de marzo de 2011

85

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo

Blas de Otero

Si el calor volviera como vuelve siempre y no esta vez.
Si el calor volviera y se llevara la desidia, las pocas o muchas ganas, la noche eterna,
que ni siquiera vale como símbolo de eternidad.
Sé que si el calor volviera sonarían saxofones y, qué pena, sería una danza de ofrenda.
Comprendo más de lo que digo, digo más de lo que entiendo,
será como el contrabando, resulta inequívoca de un capitalismo a pies juntillas,
de frontera.
El cambio necesario y no pedido,
el cambio despótico y temerario.
La pureza es siempre relativa.

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