lunes, 4 de julio de 2011

15:29

Estoy con el princeso, triste, triste,
al lado, ileso y vestido de oscuro,
muy siglo XVII, muy gris, muy negro.
Siempre con ojos que taladran por no hablar,
ni un exceso verbal, contenido, comedido,
el princeso suspira siempre zambullido en sí mismo,
un poco Maquiavelo,
y olvida cuántas flores
han muerto a su paso.

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