martes, 16 de agosto de 2011

Hay gente que es tonta del culo y no lo sabe. Ya, no es nada nuevo, yo misma podría ser una de esas "tontas del culo ignorantes de serlo"; sí, soy de las que no ofenden por temor a ser incoherentes. pero en todo hay grados. Hablo de personas tontas del culo y orgullosas, tontas del culo ignorantes, pero que, empezando a rozar la consciencia de su estupidez, se lanzan al vacío con toda ella, para todos nosotros.

Son de cualquier extracción social, sexo, edad... Aunque yo tiendo a ser menos benevolente con adultos responsables porque la adolescencia pasa por ser tonta del culo, pero en este caso, amigos, es necesaria, muy necesaria (morir de amor a cada segundo, sufrir la tragedia, vivir el drama, enemistarse de muerte...)

No hablo de la gente que grita las canciones de los anuncios a grito 'pelao', ni siquiera de los que lloran cuando España gana la copa del mundo... Las emociones, emociones son.  O, en todo caso, estos entrarían dentro de los tontainas, tontusos o tontorrones. No. Estoy hablando de los tontos del culo. Estoy hablando de los que se bajan del coche y te dicen "eso no me lo dices en la calle", de los que se hacen amigos de gente que los odia, de los que agobian a los famosos en el Twentti (sin respuesta por parte de las estrellas, claro), de los que un día tienen un cargo de poder y es como darle una metralleta a un niño de 2 años porque deciden de la entraña hacia afuera (cosa que está muy bien para escribir canciones y discursos, pero no para organizar)

Es decir, admiro a la gente que siendo tonta va por el mundo resptando y haciéndose respetar, gente humilde y necesaria, útil, qué coño. Pero los tontos del culo que 'tolosaben' a golpe de puño... ay, cielos...

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