domingo, 16 de octubre de 2011

TÚNEL DE VESTUARIOS

Jugaba en una liga
quizá demasiado grande
con un equipo
que solía ganar siempre.
Jugaba y acertaba y jamás chupé banquillo
porque esa era la opción
solo de los cobardes.
Ni yo, ni nosotros,
solo de ellos los éxitos.
Y el día que no se pudo
celebrar más copas
ni subir a besar 
a iconos ajenos
nos dieron carpetazo
y mañana a otra cosa
a buscarse la vida
con un coach más guapo
que ponía música
en el vestuario
y pedía todo
sin dar tampoco mucho,
pero perder existía
y el fracaso era suyo.

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