Me merezco mil insultos
y novecientos noventa y nueve besos
para cumplir con mi sino
de mujer, fémina dolorosa y doliente.
Y mil y un perdones,
eso, al menos, lo merezco.
Y un cobijo y un transporte
y un descanso intercalado
con horror puro y sincero
del que no hay dios que lo afronte.
Y una micra de maldad sin cura.
Y una oportunidad, siempre la última.
1 lusadas:
Merecemos el cielo pese a que miramos hacia el lado.
Bss.
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