miércoles, 30 de marzo de 2011

57

Yo soy la ficha roja si conviene,
organizo mi agenda para que me cuadren los jueves (sigo haciéndolo, ya ves),
camino ni despacio, ni deprisa,
sin darme cuenta, más bien, de lo que hago,
por más que mida, por más que mida.
No puedo evitar ordenarlo todo, todavía.
Me gustan las cosas bonitas,
pero no esas cosas bonitas,
justo esas que te gustan, ya sabes,
el piano de cola, la copa de vino, la chica alegría de pelo perfecto,
la guitarra en las manos, el poema vacío que suena,
todo muy orgullosamente aprobado,
no me entiendas, déjalo.
Que hay cosas que jamás olvidaré
como las columnas del Partenón contra el cielo
y he visto cosas mejores, pero esa se ha quedado ahí pa los restos.
Y, lástima, no es una lista, pero no estás en ella.

martes, 29 de marzo de 2011

90

Un largo minueto
del que apenas queda tiempo
y un corto suspiro
apagado antes de él mismo.
La atmósfera te va aplastando
bajo su peso de milibares.
Poco que hacer,
mucho por hacer.
Lagartija sin cola,
pulpo pulpicida.
Gracioso hasta decir llanto,
melancolía.
La atmósfera se va quedando
estrecha, reseca,
te sobran suficientes horas
para que no te quede ninguna.

domingo, 27 de marzo de 2011

85

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo

Blas de Otero

Si el calor volviera como vuelve siempre y no esta vez.
Si el calor volviera y se llevara la desidia, las pocas o muchas ganas, la noche eterna,
que ni siquiera vale como símbolo de eternidad.
Sé que si el calor volviera sonarían saxofones y, qué pena, sería una danza de ofrenda.
Comprendo más de lo que digo, digo más de lo que entiendo,
será como el contrabando, resulta inequívoca de un capitalismo a pies juntillas,
de frontera.
El cambio necesario y no pedido,
el cambio despótico y temerario.
La pureza es siempre relativa.

viernes, 25 de marzo de 2011

56


Soy la señorita dos medidas y hasta veinte,
la que deja todo claro y lo anula al final mismo,
la que muere por la idea y se cansa muy deprisa.
No es que sea caprichosa, es un rasgo de carácter, y no es broma,
qué quisiera que poder ser de una línea,
monoteórica, puro color.
Pero no,
la vida misma que no para me hizo así,
obligada a entender que un mundo tan inquieto
no precisa de apuntalamientos de campaña.
Soy la señorita dos medidas y hasta veinte.
No cambio de opinión tan rápido,
tomo las decisiones con seguridad de fiera
para tener más tiempo de cambiarlas luego.

miércoles, 23 de marzo de 2011

55

El hombre de las gafas oscuras mira los cuadros de la exposición imaginando la noche.
Imagina otra salida, otras historias mucho mejores
que la que le plantea el guionista de esta vida suya.
El hombre de las gafas oscuras no necesita mirar mucho tiempo,
ha visto ya tanto que los cuadros se los sabe sin conocerlos.
Tocaría los lienzos, se saltaría las normas
pero no tiene edad ya para eso.
Quizá se está escondiendo.
O la tenue luz de los halógenos de museo le hace daño.

domingo, 20 de marzo de 2011

81

Lo mío con lo tuyo
no es obsesión alguna
ni es que el amor
creciera sin medida.
Es algo así como ¿sabes
cuando ves una peli buena
y buscas lo que puedes
sobre sus cinco actores,
el director, el cámara
y el chico del café?
Es interés compuesto
de magnetismo y magia
de esa que se queda
flotando en el ambiente
y permanece un tiempo
hasta que se renueva.
Lo mío con lo tuyo
no es búsqueda constante,
ni es ansia de querer
de ti apropiarme un poco.
Pero sí me di cuenta
de ese algo puro y bueno,
auténtico, oscuro, aparentemente sereno y alto,
qué le voy a hacer
si no soy ciega o sorda
y sé que el atractivo
vive ya en otras cosas.

sábado, 19 de marzo de 2011

89

Soy culpable,
no estoy solo,
la mosca drosophila me acompaña casi siempre.
He tratado de no almacenar casi nada y aún así
no paso de esta vía purgativa.
No me dentengo a hablar con las vecinas,
ni tampoco intento parecer más alta.
Mastico menta piperita
con la esperanza
de encontrar un buen marido.
Ya ni cotillear
me resulta excitante.

jueves, 17 de marzo de 2011

77


Más libre que dios,
más heavy que el viento
puedo, si quiero, a saber y a saber cómo:
abrir y cerrar los ojos,
abrir y cerrar la boca,
elegir que me odies (muy, muy fácil),
hacer que me detengan,
ser esclava corporativa de por vida,
hacer el ridículo siempre que quiera,
explotar mis defectos con mis semejantes,
perder la camisa, la casa y hasta la dignidad,
arruinar mi salud,
agravar mi neurosis,
dejarme morir ahora mismo.
Más libre que dios,
más heavy que el viento.


*Pintua de Matías Quetglas

martes, 15 de marzo de 2011

49



Está muy connotada
la palabra dependencia.La culpa es de las drogas
y de otras muchas cosas que te van quitando a pocos.
No entiendo, sin embargo, la acusación directa
que se hace cuando dicen
"qué poco independiente"
¿No dependes del aire, del vestido, de un poco de comida?
¿Qué tiene, pues, de malo querer a tus iguales?
Ya sea por amor, por costumbre, por la imbecilidad humana,
pero hay momentos (y son buenos)
en los que buscas y te encuentran.
Recuerda que el que impone es ese mundo feo que decide un buen día
que las campanas no molan
para volver a ensalzarlas y a condenarlas más tarde.
Recuerda que el que dicta es un mundo inútil cuyo sistema económico no funciona
y no puede asegurar
la felicidad de sus habitantes
(así, en masa)

Que camines sólo, con total holgura,
no es más que el truco de quien te quiere muerto,
quien te dice "individuo" y te vende "independencia"
no es más que el truco de quien te ve rebaño.

Hasta las feromonas
se activan con el trato.
Más allá de que merezca la pena
("¿y todo lo que aprendí de motos?", dije un dia)
es reivindicar nuestro derecho a necesitarnos, a necesitar, a ser necesitados
e, incluso, a dejarnos en paz algunos ratos.

domingo, 13 de marzo de 2011

88



El alcance de un beso
a veces son centímetros
y a veces son tres metros,
a veces diez kilómetros,
a veces medio mundo.
El alcance de un beso
a veces son segundos
y a veces son sesis meses,
a veces quince años.
El alcance de un beso
a veces es eterno
de no ser jamás dado.
Eterno y muerto en vida,
caliente entre tus pliegues,
frío en la mentira.

*Ilustracion de Paco Roca

sábado, 12 de marzo de 2011

78

Hay cosas milenarias o al menos centenarias,
arquetípicas y claras,
no espesas de hastío.
Que vayamos a cenar
y pidamos diferente
para cambiar los platos, enjuagues y compartes.
Quejarnos de aquel otro
que habla demasiado
o demasiado poco
y nunca encontrarnos
el justo punto medio.
Currucus a los niños,
las niñas y sus novios,
dolor en las rodillas,
extintores muertos al pie del desuso.
La indignación surgida
del fuera de contexto.
Paracetamol de día,
de noche, ibuprofeno.
Hay cosas milenarias o al menos centenarias
que no cambiarán nunca
a menos que cambiemos.

jueves, 10 de marzo de 2011

44

De las buenas acciones.
Por qué será que me vuelvo comprensiva 
con todos los idiotas que antes hubiera aplastado
con dos palabras bien dichas.
Qué cosas tiene la calma que, de pronto,
perdona y hasta agradece cualquier piel o cualquier ojo,
aunque sin dejar de ser selectiva.
Es como escribir, ya no importa ocultar nada,
seamos honestos también con los lectores,
pero ofrezcámosles palabras escogidas.

martes, 8 de marzo de 2011

73



Podemos desmontar una a una ciertas verdades asumidas,
como juguetes que no nos interesan y buscamos dentro de ellos
las piezas que recrean un ratito.
Que Pitufo Presumido era un homosexual en una aldea de hombres
y que su compañero Forzudo tenía el perfil de un maltratador de mujeres.
Darle la vuelta a la verdad vestida y dejar la desnuda mentira,
como un cuadro de Solana.
Que los galpitos siguen siendo cosas mórbidas aunque les cambiemos el nombre,
que ser tú y tus circunstancias no es excusa para nada.
Podemos aniquilar una a una ciertas verdades incomprendidas
y nunca pensar cosas tristes
que son las que se creen más importantes.

*Pintura de Isaac Abramas

domingo, 6 de marzo de 2011

70

No quiero volver a decir adiós si no viene a cuento,
narrar lo que pudo ser y no fue, contarlo para que pase de mentirijilla,
sí, ya sabes, tener que devolverte algún regalo, pero todo sin el glamour último
de mis cosas empaquetadas en las cajas como una pareja que se desgaja. Nada de eso,
al contrario,
es el disco que pedí por correo que hoy ha llegado y no sé si dártelo,
es el no saber qué hacer con cada hora de tarde antes perdida y ahora, directamente, aniquilada,
es intentar esperar con paciencia una palabra sagrada
y saber, definitivamente que
a) no llega y
b) te da igual.

viernes, 4 de marzo de 2011

39

Cuando algo salga mal
vuelve a donde lo empezaste.
Y eso hago,
volver sobre mis pasos,
sobre Kula Shaker, de nuevo,
otra vez sobre los Zodiacs.
Es como entender dónde acaba un edificio y dónde empieza el otro,
ver la cicatriz del decorado e introducir tus dedos por ahí,
ir tirando del papel pintado, rascando, rascando,
y aparece la forma fea y original.
Si me dije que volvería a la ignorancia nueva y acabé aprendiendo demasiado
esta vez no podrá ocurrirme
a falta de fuerzas y con la cabeza
más llena de imágenes que de palabras,
toda llena de ganas de mirar más que de hablar.
Siempre me ocurre.
Yo qué sé
soy tan culpable como yo sola puedo serlo, imagino.
No en vano llevo tres volúmenes
perdonándome a mí misma.

miércoles, 2 de marzo de 2011

36

Hay diez dimensiones, según el último censo físico supercuérdico.
Seis están ocultas y una es el tiempo, la más puta de todas.
La prostituta babilónica del tiempo, señores.
Algo visible y apreciable
que los animales, esos que son como nosotros pero diferentes,
ni siquiera perciben.
Me pregunto, entonces
¿no será
que
es mentira?
Puestos a decir, quizá,
que en otra dimensión todo sería distinto,
no me puedo creer (¡que no!)
una dimensión inventada y filosófica.
El tiempo, creedme o no,
no existe.
Y si existe
tengo algo que decirle:
te he calado.