jueves, 30 de junio de 2011

martes, 28 de junio de 2011

12:00

La relación te hará entenderte.
Contarlo todo,
desde la escabrosa fantasía con el canadiense
a la vergüenza de saberse uno débil.
Contarlo todo,
como respetándose,
y si no se cuenta,
queda una deuda pendiente.

domingo, 26 de junio de 2011

19:34

Hemos visto Inkheart,
los pasos del siguiente mortal,
de memoria lo he aprendido, bulímico mental,
leyendo o no, entendiendo o no.
Siendo felices, qué...
No alcanzaré la tierra prometida,
que cierran a las ocho y media.
He pasado por Noviciado,
todo era hermoso.
Y me besaste en los labios,
tal y como prometiste hace diez años que harias.

viernes, 24 de junio de 2011

22:05

Entre los árboles del bosque, el trueno
y el relámpago se iban adentrando.
Y el lobo acompañaba a la tormenta.

Amalia Bautista


Me vertiginan las líneas verticales, miro arriba,
y también lo que tú enseñas y yo escucho,
cara apoyada en la mano.
No sé muy bien de qué estoy enamorada,
posiblemente de un átomo pequeño y extraño que no comprendo,
de mí misma, de mi espejo, de un señor calvo y viejo que me quiere.
No lo sé.
Naturalizo, que ya es mucho.

miércoles, 22 de junio de 2011

18:38

Al Cable Azul, por el martes

Es un poco martes este martes, a eso de la hora de merendar.
Un poco de música, pero te queda chico el día,
y eso que no te ha crecido el alma,
ha encogido con la lluvia y saltas las costuras cuando respiras a todo pulmón.
Que nadie tiene un momento para darte aire,
ni el sol, ni el cielo, ni el oxígeno, ni Blur, ni Coldplay.
En unas pocas horas estrenas día nuevo,.
Esta vez,
no la pifies.

lunes, 20 de junio de 2011

18:26

Una mirada magnum que lo arregle todo
suele ser apañada, certera, pero difícil.
Sueño con cruzar una plaza (solo espero que no llueva)
y, corriendo, abrazarte.
La esquina, el bar, la canción,
lo vendo todo, ya no lo quiero.
Y si sigues pensando
que fuiste de usar y tirar
entendiste mucho menos de lo que crees
aunque vales mucho más de lo que pagué por ti.

sábado, 18 de junio de 2011

12:10

Lo hago como puedo, como me dejan, como quiero, sí.
Voy ganando terreno a mis vecinos, muevo sus lindes.
Planto en cada palmo de tierra yerma una semilla ocupante
(el pasajero no es solo el que pasa, sino tambiénm el que ahí está, de momento)
Intento ser amable con las cuestas y los días.
Preparo la cena para los seres queridos.
Y ellos me devuelven, si cabe,
una sonrisa, una caricia.

jueves, 16 de junio de 2011

18:01

Si me acompañas no tengo, por eso, ni hambre, ni frío, ni miedo ni sueño

Maldita Nerea


 ¿Y si todo un poco más sencillo?
¿Y si tiempo ni perdido, ni ganado, ni gastado, ni matado, ni molido?
¿Y si suerte es que el tren llegue y yo pueda levantarme y cogerlo contigo?
O mejor
¿y si ignoro el tren y busco el amor donde sé que está seguro?
Y digo adiós a cosas ¿bellas?
y digo hola a ti, a ti, a ti.

martes, 14 de junio de 2011

LUZ DE TARDE


Entré en la cocina y noté que estaba fresca, mucho más que bajo el sol abrasador de la calle, lo cual era un descanso para mi piel. Se trataba de una cocina antigua, de casa de pueblo, amplia y con unos gruesos muros que aislaban del calor, aunque no tanto del frío. Por la ventana y a través del blanco visillo se filtraba la luz naranja de la tarde. Me sorprendió el color casi sobrenatural. No recordaba haberlo visto tan puro, tan plano, tan sin matices: naranja. Bajo la ventana había un frutero con limones que maduraban lentamente y llenaban la estancia de una fragancia dulzarrona y pesada. Me aproximé a ellos, ya que era lo que había ido a buscar. Tomé uno en mi mano izquierda y lo palpe. Pesaba, lo cual indicaba que estaba lleno de zumo. Acaricié su piel rugosa, pero suave, brillante y olorosa, muy fina. No quise coger un cuchillo para abrirlo e introduje directamente mis dedos en él aproximadamente por la mitad, haciendo brotar el zumo pegajoso. Desgajé el limón en dos partes y acerqué mi lengua a una, notando en los laterales el escozor de su acidez. Froté una parte del limón con la piel de mi mano derecha, donde tenía la picadura de un insecto. Mi abuela me había comentado que el zumo de limón aliviaría el picor y decidí probarlo porque no había ya nada que consiguiera aplacar la irritación. Noté enseguida que la comezón se aliviaba, aunque una aguja de escozor entraba por algunas pequeñas heriditas que tenía en la piel alrededor de las uñas. El alivio que notaba, sin embargo, era mayor, y me embargó la alegría de la victoria sobre aquella picadura de no sabía qué insecto. Por primera vez desde que empecé a sentir el picor y el ansia por rascarme noté un poco de paz. Me alegró que hubiera algo que calmara ese incómodo picor, pero empezó a preocuparme el no saber qué lo había producido. Aparté el limón para observar mejor la picadura. Llevaba tres días con la hinchazón y empezaba a tener mal aspecto. ¿Y si era algún animal muy venenoso? Rechacé la idea porque ni estábamos en el trópico ni me encontraba mal físicamente, aunque me doliera un poco la garganta. No me había acordado de ese dolor hasta ahora pero ahora lo sentía ahí, ese pinchazo, esa quemazón. ¿Y si estaba relacionado con la picadura? Hice un esfuerzo por recordar cuándo había comenzado a sentirlo. Sí, aproximadamente dos días, desde la picadura. Por mi cabeza pasaban figuras de seres míticos que podían haberme atacado, tal era mi estado de preocupación. Mi nerviosismo iba en aumento, pensé en ir al médico, en ir a urgencias, casi estaba a punto de salir corriendo de la cocina, ya había tirado el limón a cualquier parte loca de miedo cuando levanté la vista y volví a ver la luz, ya no tan naranja, sino más bien rosada, purpúrea. Me relajé en el acto. Todo iba bien.

lunes, 13 de junio de 2011

18:03

Yo no puedo escribir una novela,
ni mala, ni buena.
No puedo contar la verdad mía
ni la mentira vuestra.
me supera, simplemente,
arrojarme al vacío de una realidad que perdura más allá del largo de mis piernas.
Aunque ya es tarde y muchos de vosotros, amigos,
no existís más que en mi cabeza.

sábado, 11 de junio de 2011

23:50

Mirar la mano ensangrentada de la niña que escupe rabia por los nudillos,
sentir la ola de amor que nunca me llega de ti,
querer escribir tu novela para poder apresar tus ojos,
hacer mi trabajo, palabra por palabra, año tras año,
acostarme, dormir, no soñar,
olvidarme de los buenos propósitos, las abdominales, la meditación,
abusar de la medicación,
prefeir Vesubio horizontal efímero a mano sobre mano
y no sentir nada.
A eso lo llamo felicidad,
aunque sea el fin de la poesía.

jueves, 9 de junio de 2011

17:10

Me habrás notado un poco así como tranquila.
Pero no te fíes.
En todo caso agradezco tanto, tantísimo
las sinceras tonterías
dichas así a nadie
que me dan un poco de ancla,
un poco de cuerda
y un poco de aire.
Seguir regando las flores
y
pensar, si no saber,
que si se secan
intentarás plantar algún hierbajo.

martes, 7 de junio de 2011

16:30

Tú no estás, tú apareces.
Contigo no se habla, se intercambian frases.
Tú no eres, existes.
Tú no andas, te escapas como pez escurridizo.

domingo, 5 de junio de 2011

12:20

No me hagáis daño,
quiero decir,
no es que intentéis hacerme nada, 
ni que fuera yo...
Pero a veces me lo hacéis,
con púas finas, con grandes mazas.
No me hagáis daño
con esas palabras secas y secadas,
con esos silencios
(no, no voy a decir que no dicen nada)
con esos silencios como cuerdas de guitarra,
con las miradas ultracontinentales.
Y sobre todo,
con el hecho ya tan repetido
de olvidar que soy humana,
al fin y al cabo.

viernes, 3 de junio de 2011

19:35

Donde nadie se ha atrevido entrar...

Tú ya deberías saberlo,
sólo hay que quedarse callado y un poco quieto
y ya todo irá rodando.
Puedes destripar a cualquier animal con solo escucharle,
desnudar los ojos más oscuros.
Viva la dependencia de esta rutina
tan poco dolorosa.