lunes, 19 de marzo de 2012

No me deja tranquila, no,
ese teatro equilibrista que empujo.
No me deja en calma, no,
esos bloques que caerán de un manotazo.
Todo péndulo va y viene
¿qué esperabas? 
Si la herida no es de muerte
no es cómoda tampoco.
Si no hay duda, no hay certeza,
si no hay falta, hay carencia.
No lo hago bien ahora, no,
sigo mirando tu gesto
y cayendo presa del velo que lo envuelve,
de esa luz, esa luz que llevas, ese pálpito
del que no te das ni cuenta.
Y no me deja firme, no
no me deja en pie,
inventar que vuelo a espaldas
sin importarme apenas
que al final de mi mano
estén tus venas.

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