martes, 18 de septiembre de 2012

DESAPRENDER OCHO HORAS AL DÍA

En qué rincón se queda la calma, dices,
en cuál de los pliegues has aprendido a modificar la sonrisa.
No puedes, ya no, buscarme entre los aires ....
no voy a estar.
Ya lo sabías.
Desaprendo ocho horas al día, es un esfuerzo
tan grande y tan pesado que me rindo a veces
y caigo en la docena de borregos, quién lo fuera.
En qué ángulo se muere lo seco, dices,
en cuál de las noches dejaré de aguantarlo.

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