jueves, 29 de marzo de 2012

NI NO NI SÍ

I throw my hands up in the air sometimes

Tenerte y no tenerte y no.
Verde esmeralda hierba fresca y agujero negro y no.
Brillo en los ojos radiante enamorado y llanto y no.
Rincón hermoso secreto íntimo y sórdido prohibido y no.
Sueño brazos en alto viento en la cara en todos los parques del mundo y frío mucho frío y no.
Final de la partida. Y sí.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Tengo un hijo pequeño, creo que se llama Ángel. Le leo libros aburridos, pero él no iba a entender nada de todas formas, así que, como quiero que se familiarice con el sonido de mi voz le leo libros y libros. En realidad, a mí me gustan. Y me inquietan, pero pienso que para un niño de menos de un año pueden ser un rollo. No hay dibujos. No hay cerditos. Hay historias sórdidas forjadas en la pormodernidad. Le leo a Paul Auster porque me atrapa y, lo siento Ángel, no voy a dejar de leerlo porque hayas nacido. Le leo a Kafka, porque no lo entiendo y lo entiendo y en esa fisura me usta descansar en equilibrio inestable. Le leo a Unamuno porque cuando más serio se pone, már risa me da (creo que Unamuno lo hace a propósito) Le leo a Walt Withman porque me relaja y croe que a él le relaja (a Ángel, no a Walt) Le leo a Rubén Darío porque croe que su pesadez puede dormirle. Le leo Catulo y Robert Graves, porque a veces no sé qué más leerle.

A veces no es un hijo, es una hija y se llama, creo, Sofía. He conocido ya a tantos niños que casi todos los nombres están un poco vistos, un poco manidos, un poco corrompidos por otros. Y sé que no debiera aferrarme a esas sensaciones, pero, no sé si solo me pasa a mí o a toda la humanidad (gran cuestión esta, por cierto ¿qué cosas de las que a mí me pasan son mías y cuáles son, simplemente, un signo de que soy una persona?), a veces no soy capaz de ser más que pua sensibilidad. Siento, luego existe y solo me fío de esas intuiciones que tengo a flor de piel. Eso es lo real. Por eso tengo reticencias a que mi hija se llame Sofía. No lo veo porque no lo siento. Pronuncio su nombre y nada vibra dentro de mí. Su nombre que no es su nombre.

Por mi contacto con los niños también he aprendido a ser cada vez más indulgente. Menos permisiva, pero más indulgente. En realidad, esto no se aprende, no pasas por un proceso aleccionador. Simplemente vives con ello. Sonríes más ante los pequeños absurdos. Y, al igual que me ocurre con las sensaciones, empiezo a fiarme más de lo que me dicen los niños que me rodean. Si yo les pregunto "¿qué te parece que una empresa tenga que ganar más y más cada año?" o "¿qué opinas sobre el hecho de que cada segundo se desforeste una cantidad de bosque equivalente a un campo de fútbol?" Olvidemos el romanticismo, casi ningún niño está dotado de esa sapiencia madura de la que les dotan en las películas. Ese niño que ayuda a su padre v iudo a su tutor legal a su profesor... Es un tópico del cine como el de la rubia explosiva, el empollón inseguro o el perro heróico. Eficaz, hermoso, encantador, pero falso. Pero, de nuevo una grieta kafkiana, hay algo de inteligencia en la plena ignorancia. Algo así como el buen salvaje de Rousseau. Porque, cuando todo fallara, habría que volver al principio, y los niños son el principio. Cuando nos decimos "¿cómo hemos llegado a esto?" deberías volver hacia atrás y tomar alguna idea bruta infantil y depurarla hasta hacerla utilizable.

Y por eso le leo a Ángel y a Sofía (provisional) No para que aprendan desde la cuna, ya sé que no van a reflexionar sobre lo que les leo. Pero quiero que aprendan a hablar rápido y a decir tonterías. Y, sobre todo, quiero distraer mi mente, del mundo que les dejamos. Soy optimista, no obstante. Y por eso, también, les leo.

domingo, 25 de marzo de 2012

Y de ahí la necesidad
aguda, metálica, sólida
de organizar, de organizarlo,
de entender y dominarlo.
Solo se apaga, intermitente
con algo de música vuela pies.
Aprender es un misterio,
tienes solo un momento de conocimiento
y a otra cosa.
Y el miedo, oh, el miedo
o la falta de datos
que en una máquina supondría el colapso
y nosotros aceptamos.
Optimismo o tormenta.
Vaivén o escudo.
Y de ahí la necesidad
fea, risueña, artista, bufona
de destrozar, de destrozarlo,
de estallar y descolonizarlo.

lunes, 19 de marzo de 2012

No me deja tranquila, no,
ese teatro equilibrista que empujo.
No me deja en calma, no,
esos bloques que caerán de un manotazo.
Todo péndulo va y viene
¿qué esperabas? 
Si la herida no es de muerte
no es cómoda tampoco.
Si no hay duda, no hay certeza,
si no hay falta, hay carencia.
No lo hago bien ahora, no,
sigo mirando tu gesto
y cayendo presa del velo que lo envuelve,
de esa luz, esa luz que llevas, ese pálpito
del que no te das ni cuenta.
Y no me deja firme, no
no me deja en pie,
inventar que vuelo a espaldas
sin importarme apenas
que al final de mi mano
estén tus venas.

viernes, 16 de marzo de 2012

Un error de la materia y la antimateria,
un lapsus, un hueco por donde se cuela esta paradoja que es la vida,
un despiste de quien mete un virus en lugar de vitaminas,
un problema, una equivocación.
Y aquí estamos,
calentándonos la cabeza con la economía,
la aristotélica y el entendimiento,
con todas las invenciones humanas 
que no solucionan ser una anomalía.
Peco de frívola,
pero se me permite
porque tuve una infancia demasiado seria:
solo necesito un par de vidrios verdes,
un rincón,
saber y no saber mucho,
para olvidarme, para olvidarnos
de que somos ese intersticio 
donde antimateria no se comió a materia
y aún existimos.

martes, 13 de marzo de 2012

Conoce a todo el mundo
y saluda con la mano,
guarda cuanto puedas
de esto que no es pasado y no es futuro,
sino la vida misma que se está perdiendo.
Enlaza y recupera
los nudos bien atados.
Las redes sostienen,
los lazos no atan,
el individualismo es mentira
y todos lo supimos
y hemos permitido
que en todas las cabezas
creciera monstruosa
la idea de venganza,
la idea de uno solo,
la idea del estorbo,
la idea rídicula y tonta
de crecer cual cultivo hidropónico

sábado, 10 de marzo de 2012

Tengo miedo de los ángulos oscuros
que interfieren con nuestra amistad sincera.
Tengo pánico de calles agresivas
que saben cómo vivirme entera.
No puedo ser tan fría y económica,
decir "ya mismo" y para afuera,
paquete hecho, un lacito, amor de saldo.
No puedo, simplemente, darme un poco,
no puedo ser dos partes en un cuerpo
Yo solo sé amar, caiga quien caiga,
como amaba la perfecta Daenerys.

lunes, 5 de marzo de 2012

SOIS TESTIGOS

He vuelto a un infancia
corregida y aumentada, tonta acaso.
He vuelto a una niña, segura y de cómic
y es falsa. Pero sirve de modelo.
Recordando poco a poco y con sorpresa
las cosas que amaba allá en lo antiguo
cuando reía con cualquier cosa puesta,
cuando lo importante era la potencia y no el cómo.
Y avanzo despacio al pasado,
a ese principio perfecto,
mirando adelante y saltando
un paréntesis de años sin parámetros vitales,
solo normas y abusos y trajes de chaqueta.
Me peino de nuevo cual actriz a escena,
sonrío más alto y más puro.
No tengo miedo.
Repito: no tengo miedo.

viernes, 2 de marzo de 2012

Somos poco, somos nada,
frágil, mierda, broza apenas,
levanta el vuelo y cae, se estrella
viviendo una repetitiva Cuaresma.
Todo acción, sin adjetivos,
poco, nada, vidrio malo.
Y a veces se pausa el aire y te permite
contemplarlo en varios planos
tú tumbado horizontal y allá el paisaje
que se ofrece inmóvil, vivo. 
Desde siempre.
Y lo comprendes.