domingo, 21 de octubre de 2012

WEED

No sabemos si tenemos sitio al que volver,
ni siquiera sabemos si tenemos sitio del que salir.
La tierra prometida que tuvimos que pagar,
además de ser la estafa de este nuevo siglo,
no nos dio suficiente fe para seguir.
Y yo ahora me pregunto
¿qué fue de los do, re, mi,
de las selvas de pájaros y las bandadas de árboles?
¿Quiénes pudieron ganar una partida que estaba perdida de antemano?
Aún nos quedan dos gramos de locura, creo,
para contestar a esto,
para tirar los dados,
para levantarnos de la orilla
y continuar.

lunes, 15 de octubre de 2012

LAS COSAS DE PALACIO

Yo sé de quién te despides cada noche
y a quién esperas y en quién piensas
a la salida de ese trabajo cutre y bien pagado
esta vez.

Yo, que fui envasada al vacío
en las conservas más radicales
para ser menos peligrosa
sin que te percataras
de que era sutil mi materia
y estaba en todas partes.

Yo, que fui imprescindible, soporto,
que fui buscada y comprendida,
degradada hoy a trofeo del pasado.

Yo sé que ya no hablo tu idioma
y, como Casandra, grito al vacío de tu acantilado.

Yo sé que vamos a morir todos.
Pero algunos, además, sufriremos.

miércoles, 10 de octubre de 2012

PERFECTAMENTE IGUALES

Señoras, señores,
yo tuve magia,
magia entre los dedos y en la mirada.
Yo tuve una amistad con los espíritus,
con las navidades pasadas,
con un planeta Tierra muy lejano.
Yo fui arquitecta de una historia entre rejas
que funcionaba a base  de ilusión y misterio.
Y el mundo prosaico abrió sus mandíbulas sin ningún ruido
y dejó un tú y un mí
perfectamente iguales a los otros.

domingo, 7 de octubre de 2012

LA TOSCANA

Ni es de noche, ni es invierno,
ni se para ni es mueble,
quizá porque no se compra.
Lleno de estrellas
a pesar de las farolas,
lleno de ondas
como en el más tópico de los reclamos.
Todo es cielo y techo.
Todo es pintura y barnices.
Ángeles y Creso.
Aquí, en la Toscana.

martes, 2 de octubre de 2012

UN OTOÑO Y OTRO OTOÑO

Niego a los judíos y a su tiempo lineal,
la experiencia ya nos habla
de la espiral recurrente.
Un otoño y otro otoño
exactamente igual, siempre distinto.
Las mismas lágrimas de frustración,
los mismos anuncios a ver si hay suerte.
Vas haciendo calas, vas probando.
Podrías dejar de comer e ir desapareciendo.
Prometes no desesperar,
pero un otoño y otro otoño.
Te sientes nada, afuera
solo porque el objetivo no es engrandecer a tu nación.
Y tienes miedo de tus ídolos
que esta vez no te están haciendo caso.
Mides palabras para que vuelvan su mirada
y te enfadas y te giras y no te importa,
pero un otoño y otro otoño.