lunes, 8 de abril de 2013

NO SABES NADA DE TU LUZ

Una época de asombro continuo,
de todo está visto, sin embargo.
Una lucha constante por la sorpresa
y dejarte incompetente en piel (la tele no ayuda)
Te han enseñado todos los trucos, todas las poses,
la trastienda, hasta a encajar el fracaso.

Pero no sabes nada de tu luz,

bombilla o llamarada,
programas ordenadores cuando quieres cocinar,
cocinas cuando mueres por bailar,
cantas en una caja de música a cuerda.

Y tienes miedo. Básico. Fundamental.

Temes amar y no ser amado. Y serlo.
Temes la polémica que romperá esta armonía,
el trabajo perfecto de otros como tú
que construyeron los muros sordos a quejas.

Temes no ser bueno y lo que eso significa.

Temes leer esto.
Quizá escribirlo.

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