miércoles, 8 de mayo de 2013

Miedo 1 - Eficacia 0


Una ve, escucha y admira charlas en TED donde amigables speakers te cuentan cómo han superado sus barreras iniciales, cómo se han convertido en hackers de la vida, reventando los principios establecidos que nos apegan a la misma tarea (equívoca) realizada una y otra vez.

Pero una vive en España. O en Europa. O quizá en esta sociedad. No me encuentro en disposición de delimitar dónde está el problema.

El caso es que este país/mundo/planeta crucifica el fracaso. O mejor dicho: dice que el intento, la variación, la rectificación o el mismo proceso de cualquier actividad es fracaso.

Todos tenemos en mente a esa vecina o a nuestro padre o incluso a nuestro mejor amigo chismorreando porque nuestra empresa no nos ha hecho ricos, porque nuestro matrimonio ha finalizado tras veinte años de ¿felicidad?, porque nuestro jefe nos ha despedido. “Es que… este chico… qué cabeza loca” “En vez de buscar la estabilidad”

Como en el juego Infect, Evolve, Repeat, hacemos LAS actividades (y no otras) TODOS los días, y cualquier cambio en ese PLAN es un fracaso.

Pero vayamos por partes. La estabilidad… ¡El falso principio de estabilidad! La estabilidad es buena, nos ancla, nos arraiga. Pero ¿en qué estamos basando nuestra estabilidad? No soy yo quién juzgará esto, cada cual sepa, pero ¿realmente merece la pena agarrarse a nada en este mundo cambiante? Que no cunda el pánico, no es que el universo sea un caos de destrucción, es que el cambio es inherente al sistema y esto te lo va a decir cualquier libro de autoayuda (los malos incluidos) Se está entendiendo muy mal la estabilidad. La estabilidad te la da tu pequeño círculo de seres queridos, tu paz interior (me pongo mística, pero que cada cual entienda lo que quiera con “paz interior”)

Cuando leo libros escritos por norteamericanos (y cualquier que me conozca sabe que no soy fan de esta sociedad en particular) me maravilla que la solución a sus consejos sea “Recuerda todos los trabajos en los que has trabajado” ¿Ein? ¡Soy español! ¡Iba para funcionario! Con suerte, he tenido 2-3 curros que hayan merecido la pena. Saltar de trabajo en trabajo no es una opción. No hablo de en esta coyuntura actual, (síííííí “con la que está cayendo”), hablo de los últimos 50 años. El trabajo debe ser monótono, conocido, calmado, finalmente, estable (mal entendido) Infect, Evolve, Repeat, de nuevo.

Ídem para las parejas disueltas (y no hablo por experiencia propia, pero tengo ojitos) o de las hipotecas impagadas. El problema no es el gasto económico, la desazón de perder a tu compañero/a, recomenzar...

Hablo de que cambiar de trabajo, irse de casa, iniciar una relación… es arriesgarse y arriesgarse es la MUERRRRTE, es arriesgarse no a quedarte sin trabajo, no a quedarse sin dinero, no a la soledad, sino a que tu vecina/padre/amigo hable mal de ti, al juicio social, al qué dirán galdosiano. Se hacen las cosas automáticamente, sin cuestionar absolutamente nada. Somos de naturaleza obediente y jamás nos enfrentaríamos al que consideramos un superior. Hay una manera de hacer las cosas: bien; el resto es erróneo. Y ese es el freno de todo.

Además, en este mundo de despidos a dedo por causas X nunca relacionadas con tu propio ser o bondad empresarial, nos arriesgamos a crucificar a toda la población (más de 6 millones de "fracasados" dicen las últimas estadísticas)

Y he ahí una de las madres de todos los corderos: nadie se arriesga a nada, nadie aprende nada, nadie invierte tiempo ni dinero, nadie trabaja en mejorar lo pequeño o lo grande.

Aturdidos en la Ley de Parkinson y acomodados en el Principio de Peter a veces creo que tenemos lo que nos merecemos.

2 comentarios:

Copépodo dijo...

Por motivos obvios he estado pensando mucho sobre los comienzos. Qué jodíos son siempre, qué miedo dan, es verdad. Y sin embargo, no hay ni un solo comienzo que, en retrospectiva, no haya merecido la pena. A ver si me lo aprendo para la próxima vez.

Me ha gustado.

Aurora Izquierdo dijo...

Me ha encantado, pero mi problema es que he comenzado tantas veces !! Que creo que ha perdido eficacia