viernes, 18 de abril de 2014

LA EMPATÍA Y SUS ENEMIGOS

Mamá pato es empática
Suelo entender las cosas más desde las tripas que desde el raciocinio. No es fácil, porque la razón tiene unas reglas, un manual que seguir, un abecé. Pero la intuición necesita un oído especial, un sentido arácnido, por así decirlo. La intuición es mucho más poderosa porque nos ayuda con cosas que no comprendemos. Por ejemplo, los estados de ánimo de los demás. Esa amiga a la que le ha dejado el novio, ese padre desbordado, ese marido preocupado o... ese bebé que nadie tiene ni idea de por qué narices llora.

Pero, como hemos dicho, la intuición es difícil que aflore y se necesita mucha calma para conectar con el otro yo al que quieres comprender. Por un lado es práctica, pero, por otro, hay mucho de un estado de ánimo especial. Es como agudizar el oído para escuchar un sonido muy lejano o entrecerrar los ojos para ver en la distancia. Es como mirar en el archivo de todas las emociones e intentar encontrar la que casa mejor, la que te deja en paz. Sí, tiene mucho que ver con "quedarse en paz" Lo que me quita el peso, lo que me cuadra, ahí has llegado a conectar.

Con Querubino me ocurre algo curioso: si yo siento algo, asimilo que él lo siente también, ya sea calor, hambre, sueño... Y he de decir que acierto muchas veces. Que una madre es una madre. Pero para tener esa conexión necesito escucharme a mí primero y luego a él. Si ni siquiera nuestras necesidades coinciden, entonces tengo que concentrarme más "¿qué te pasa, Querubino?" y pensar y pensar, pero, recordad, pensar "con las tripas" Y se necesita silencio, tranquilidad, ánimo.

Ánimo suelo tener incluso cuando no lo tengo, porque Querubino solo tiene seis semanas y yo soy responsable de él- Porque lo amo. Porque yo firmé un contrato con él para toda la vida.

Pero no siempre tengo silencio ni tranquilidad ¿por qué? Amigos, por lo que bien dijo Sarte: porque el infierno son los demás.

Un padre sabe perfectamente lo que su bebé necesita, pero lleva tiempo. Todo el mundo que pulula y mariposea a tu alrededor no es más que una distracción que te ralentiza en tu tarea de conectar. Porque el ruido es enemigo de la empatía. Porque la falta de empatía de los demás es el coco negro de tu propia empatía. Porque si hay más seres humanos distrayéndote de tu tarea principal con sus necesidades nunca conseguirás cubrir las del niño.

Por eso fuck you, gente. A veces sois un auténtico coñazo.

1 comentario:

estela ela dijo...

Interrumpo un segundo: Es verdad, somos un coñazo todos. Me gusta tu blog. Me quedo. Stop.