lunes, 2 de marzo de 2015

MÁS 24

No te conocía. Nadie
te había visto todavía. Entraste
unas horas tarde a mis brazos. Horas
que ya no recupero. Pero
quiero compensártelas con días. Aún recuerdo
que olía a mimosas en la puerta. No llegabas
hasta que la primavera no dijera "yo sí llego". Pasabas
de un lado a otro de mi cuerpo. Y ahí te vi,
el día después todo hecho bola. Y posibilidades. Eras
un desconocido para mí. Lo sigues siendo
ahora que ya sí te conozco. Un año
no siempre es suficiente, pero aún debo
enseñarte a decir "vaca" y "por favor". Aún debo
explicarte por qué el olor de las mimosas es el tuyo.  Como es tuya
toda la vida que cabe, que cupo
en la sábana arrugada que fue madre
esas tus primeras veinticuatro horas.

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