jueves, 28 de mayo de 2015

La noche no hace prisioneros

Pensando con amoración en I.

Tengo la cabeza
hecha un azul cielo
largo rato ha
de las cornisas y tejados.
No, no. Para. Eso ya no vuelve, bonita.
Vale,
pues sólo quiero decir que tengo miedo.
Que aunque creces y eres madre
y tienes hijos y luchas
no dejas de tener miedo.
Te vuelves cínica o rancia o sabia,
manejas mejor a las personas
o pones fin a manejarlas y te liberas.
Pero sigues teniendo miedo
a que te dejen sola,
a ser tonta y dejar que te dejen sola,
a no hablar de lo que te preocupa de verdad
(que no son precisamente los azul cielo),
a perder más tiempo, a no ser útil, o peor, a no sentirte útil.
Y a veces quieres acabar con un verso que lo cambie todo:
"venga, no pasa nada,
la poesía podrá salvarnos".
Pero no.
Tienes miedo, eres débil y eso es lo que,
es una hipótesis,
puede darte algo.
vives el miedo del niño
sin que el miedo de adulto te toque.
La noche no hace prisioneros,
al menos eres libre de sentir pánico y angustia.

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